Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Mannheim en Alemania publicaron recientemente un estudio sobre los costes de reducción de emisiones en la industria del cemento. El estudio, publicado en la revista The Accounting Review, fue realizado por Stefan Reichelstein, profesor emérito de contabilidad en la Escuela de Negocios de Stanford e investigador principal del Instituto de Investigación de Política Económica de Stanford, junto con Gunther Glenk y Rebecca Meier de la Universidad de Mannheim.

El proceso de fabricación del cemento requiere mezclar y moler piedra caliza con materiales como esquisto, arcilla o arena, calentarlos a 1400 grados Celsius, enfriarlos y luego añadir aditivos. Este proceso representa aproximadamente el 8% de las emisiones globales de dióxido de carbono. El estudio señala que durante mucho tiempo se ha considerado que reducir estas emisiones a un coste razonable era difícil de lograr, pero la realidad no es así.
El equipo de investigación analizó nueve tecnologías clave para reducir las emisiones de la producción de hormigón e identificó combinaciones rentables entre 512 combinaciones posibles. Descubrieron que existen efectos de interacción significativos entre las mejoras tecnológicas en la industria del cemento, y que la combinación de dos medidas puede aumentar o disminuir la eficiencia general. Las curvas tradicionales de costes marginales de reducción no pueden reflejar estas interacciones.
Tomando como referencia el precio del carbono de aproximadamente 85 euros por tonelada en el Sistema de Comercio de Emisiones europeo en 2023, los productores de cemento podrían verse incentivados a reducir sus emisiones anuales de carbono en aproximadamente un tercio. Si el precio del carbono subiera a 141 euros por tonelada, los productores tendrían el incentivo para reducir las emisiones anuales en un 96%, mientras que el coste de producción del cemento solo aumentaría alrededor de un 12%. Esta conclusión contrasta con estudios anteriores que sugerían que la descarbonización total duplicaría el coste de producción del cemento.
Reichelstein declaró: "Descubrimos que se pueden lograr reducciones significativas de las emisiones de carbono sin que el precio del cemento aumente demasiado". El estudio también indica que este método puede aplicarse a otras industrias pesadas como el acero y el aluminio, que en conjunto representan entre el 20% y el 30% de las emisiones globales anuales de carbono. Glenk añadió: "Las empresas pueden evitar pagar tarifas de carbono más altas invirtiendo en tecnologías de reducción de emisiones, y para reducciones sustanciales, el coste de estas inversiones es relativamente bajo".
Más información: Autores: Gunther Glenk et al., Título: "Construyendo curvas de costes de reducción de carbono", Publicado en: The Accounting Review (2026).
