Las unidades refrigeradas por agua (serie L) se conectan a la red eléctrica y al sistema de refrigeración cuando están en uso, mientras que las unidades refrigeradas por aire (serie LF) realizan la climatización conectándose a unidades interiores y exteriores sin necesidad de un sistema de agua de refrigeración, lo que facilita la instalación y el mantenimiento. Gracias a su flexibilidad de diseño, pueden adaptarse a una amplia gama de entornos de ingeniería y métodos de suministro y retorno de aire, mejorando eficazmente la calidad del aire.
Estas unidades son aplicables a una amplia gama de sectores, como el médico, el químico, el de la energía eléctrica, el de los centros comerciales, el de la restauración y el de la fabricación de maquinaria.
