La transición global hacia energías limpias está remodelando el panorama de la cadena de suministro de minerales críticos. Recientemente, Chile y Estados Unidos firmaron un acuerdo bilateral sobre minerales críticos, cuyo objetivo es garantizar un suministro estable de minerales necesarios para la fabricación de baterías, energías renovables y aplicaciones de defensa a través de consultas técnicas y coordinación financiera. El acuerdo estipula que las consultas técnicas iniciales comenzarán en un plazo de 15 días, lo que subraya la urgencia de la cooperación.
Los minerales críticos se diferencian de las materias primas tradicionales. El Servicio Geológico de EE.UU. define alrededor de 50 elementos como minerales críticos, cruciales para el desarrollo tecnológico y la seguridad energética. La Agencia Internacional de la Energía predice que la demanda de litio podría multiplicarse por 40 para 2040, lo que destaca la presión sobre el suministro. Chile, como importante país proveedor, posee las mayores reservas mundiales de litio con 9,2 millones de toneladas, una producción anual de cobre de 5,7 millones de toneladas (27% del total mundial) y suministra el 40% del molibdeno.
En cuanto al medio ambiente, el acuerdo coordina la gestión de los recursos hídricos, y la producción de litio en la región de Atacama en Chile está limitada para proteger el agua. Para 2030, la cooperación podría invertir 50 mil millones de dólares en la construcción de instalaciones de procesamiento conjuntas y capacitar a 50.000 profesionales. El potencial de expansión regional incluye países como Perú y Argentina, y el éxito del acuerdo se medirá mediante indicadores como el porcentaje de diversificación de la cadena de suministro.









