es.wedoany.com Noticia: Una zona recreativa de 15,000 metros cuadrados, anteriormente abandonada en el lado norte de la ciudad de Veracruz, México, se ha transformado en un vibrante centro comunitario llamado La Bulla, tras el proyecto de remodelación del despacho de arquitectura Taller Multidisciplinar. El proyecto comenzó en junio de 2020, cuando la arquitecta Miriam Jurado lideró a su equipo para reimaginar esta área que estaba cubierta de basura y restos de renovaciones inconclusas.

Anteriormente, la topografía irregular, la mala iluminación y las circulaciones interrumpidas dificultaban el acceso al espacio, y un lenguaje espacial fragmentado impedía que el área se convirtiera en un entorno público compartido. Jurado y su equipo no impusieron un plan maestro predefinido, sino que diseñaron en función de cómo los residentes ya se movían, se reunían y habitaban el lugar. La intervención abarca aproximadamente 6,000 metros cuadrados e incluye una secuencia de entrada rediseñada, la sustitución de una cancha de fútbol siete y la rehabilitación de la cancha de baloncesto existente. Un área de 400 metros cuadrados está dedicada a los niños, con un parque infantil, un módulo administrativo y baños públicos, mientras que la mayor parte del terreno se mantiene como un espacio abierto para el fútbol bandera.
El centro comunitario resuelve los desafíos de la pendiente mediante una serie de plataformas escalonadas, creando una nueva entrada plana en la calle inferior para proporcionar un punto de llegada más seguro. El centro cuenta con módulos móviles de almacenamiento que guardan libros, juegos de mesa y materiales de arte. El parque infantil, diseñado en colaboración con diseñadores industriales, incorpora elementos de accesibilidad universal. La selección de materiales se inspiró en el lugar, con mobiliario urbano duradero de mmcité distribuido por todas partes y asientos diseñados para reducir la absorción de calor. Se conservaron los árboles existentes y se introdujeron árboles de neem adaptados a las condiciones costeras. La paleta de colores vibrantes, desarrollada en colaboración con Bala Studio, refleja los ritmos musicales y de baile de la comunidad. Jurado señaló que la mejora de la iluminación y las circulaciones claras hacen que el centro comunitario sea más seguro, y su uso continuo fortalece los lazos comunitarios y restaura el sentido de propiedad colectiva del espacio.
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