es.wedoany.com Noticia: La Cumbre de Autoconsumo de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) se celebró recientemente, reuniendo a los principales actores del sector. En el encuentro se señaló que el sector del autoconsumo fotovoltaico en España ha experimentado un crecimiento notable en apenas seis años, pasando de 953 megavatios en 2020 a una previsión de más de 9.000 megavatios en 2026. En 2019, la capacidad instalada en este ámbito era de solo 500 megavatios, partiendo prácticamente de cero.

Entre 2022 y 2023, gracias a las subvenciones por la COVID-19 y la volatilidad de los precios de la energía, la capacidad instalada del sector saltó de 1 gigavatio a 2 gigavatios, para luego descender a 1,1 gigavatios el año pasado. Este proceso ayudó a estabilizar el sector, y el autoconsumo se ha convertido en una instalación habitual en los hogares españoles. A nivel regulatorio, el Real Decreto-ley 7/2026 amplió el radio del autoconsumo colectivo de 2 a 5 kilómetros, aumentando el potencial de las comunidades energéticas y optimizando la ubicación de los proyectos. Además, se prestó atención a medidas como las deducciones en el IRPF y la simplificación administrativa.
La energía solar fotovoltaica está transformando el panorama de la demanda eléctrica en España. Entre 2020 y 2024, se han aprobado 43 gigavatios en solicitudes de conexión a la red, con otros 27,7 gigavatios en planificación para la red de transporte y 11 gigavatios para la red de distribución. De ellos, el sector industrial suma 20 gigavatios en puntos de conexión aprobados y planificados, y se prevén otros 16 gigavatios para centros de datos. Incluso si solo se materializa el 20%, la demanda eléctrica nacional se duplicaría. Estos proyectos pueden incorporar el autoconsumo desde el diseño inicial, atrayendo a empresas que buscan asegurar su competitividad con energía fotovoltaica.
Tras los apagones de abril de 2025, la seguridad del suministro se ha convertido en una prioridad. El autoconsumo, combinado con almacenamiento, control dinámico de voltaje y tecnologías de formación de red, desempeñará un papel clave para garantizar el suministro. Esta tecnología también demuestra su valor en el ámbito de la soberanía energética; hay casos que muestran que las instalaciones con baterías pueden garantizar el suministro cuando las infraestructuras resultan dañadas, lo cual no es solo una cuestión económica, sino también de resiliencia.
En la cumbre se indicó que el mercado necesita soluciones integrales que combinen autoconsumo, almacenamiento, carga de vehículos eléctricos y bombas de calor aerotérmicas. La flexibilidad y el almacenamiento se han convertido en las palabras clave del sector actual, y el autoconsumo es también una herramienta importante para la electrificación industrial. En el ámbito regulatorio, el sector reclama la implementación de políticas de simplificación administrativa para instalaciones de menos de 500 kW, la introducción de Certificados de Ahorro Energético (CAEs), una mayor flexibilidad en los precios de la electricidad y un refuerzo de la divulgación pública. Al mismo tiempo, urge impulsar la excelencia en la calidad, especialmente en el ámbito del almacenamiento, donde es necesario que la certificación de equipos, la formación del personal y la ciberseguridad pasen de ser opcionales a un estándar.

El sector ha pasado de cero a más de 9.000 megavatios en poco tiempo, atravesando fluctuaciones y ajustes. En los próximos tres a cinco años, desempeñará un papel importante en las oportunidades de industrialización, y necesitará alcanzar el nivel requerido en innovación, profesionalización y calidad.
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