es.wedoany.com Noticia: La arquitecta mexicana Lourdes Treviño y el arquitecto argentino Marcelo Seia se inspiran en los principios de la arquitectura climática tradicional y consideran que, mediante estrategias de patios interiores, ventilación cruzada, sombreado y movimiento del aire, una vivienda bien diseñada puede alcanzar el confort térmico de forma natural.
Treviño subraya que las casas tradicionales adaptadas al clima, como las viviendas andaluzas con patios interiores y ventilación cruzada, son sistemas pasivos eficaces de regulación climática. "Siempre pongo el ejemplo de esas casas antiguas de muros gruesos que mantienen una temperatura agradable incluso sin aire acondicionado", afirma la arquitecta. Y añade: "Ese es el verdadero lujo: tener una casa confortable durante todo el año".

El patio andaluz se considera una máquina microclimática heredada de la arquitectura árabe. En las horas de calor, las superficies sombreadas y los materiales con inercia térmica absorben menos calor, mientras que el patio favorece el movimiento del aire y reduce la sensación térmica interior.

La combinación de sombra, vegetación, agua y ventilación convierte estos espacios en reguladores térmicos naturales, una estrategia que hoy estudia la arquitectura bioclimática contemporánea. Las investigaciones sobre patios interiores y ventilación natural demuestran que estos espacios favorecen la renovación del aire y el enfriamiento pasivo de la vivienda. Treviño relaciona este tipo de arquitectura con los nuevos estándares de confort y eficiencia energética, y considera que la casa pasiva representa una nueva comprensión del confort doméstico. Muchas personas descubren este tipo de arquitectura tras haber experimentado los problemas habituales de las viviendas convencionales, como el frío en invierno, el calor en verano, las corrientes de aire o las zonas incómodas del hogar.

Marcelo Seia es uno de los principales defensores de la ventilación cruzada como técnica natural de regulación climática. Su principio consiste en hacer circular el aire a través de la vivienda, de un lado a otro, para enfriar los espacios sin consumo eléctrico. "La ventilación cruzada consiste en generar una corriente de aire dentro de un espacio cerrado. Se mejora el confort interior creando aberturas en paredes opuestas", explica Seia. "Para que entre el aire exterior, debe salir el aire interior".

Seia afirma que muchas viviendas no aprovechan realmente el mecanismo de ventilación cruzada porque carecen de una vía de salida adecuada para el aire caliente o concentran toda la ventilación en un solo punto. "Imagina que estás en una habitación con una sola ventana. Si el aire debe salir por la misma abertura por la que entra, se producen choques de corrientes y no se renueva el ambiente", dice Seia. Recomienda disponer aberturas opuestas o utilizar puertas interiores para facilitar el flujo natural del aire interior. Además, la ventilación natural no solo está relacionada con el enfriamiento de la casa, sino también con la salubridad de los espacios interiores. "La ventilación cruzada es indispensable en invierno. De esta forma, se elimina el polvo y se reduce la humedad al ducharse o cocinar. También se eliminan los olores a encierro".

Treviño coincide en este punto y subraya que una vivienda bien diseñada debe ofrecer estabilidad térmica y confort durante todo el año. "Muchas personas dicen que, aunque tienen aire acondicionado o calefacción, casi nunca los encienden", comenta sobre quienes viven en casas pasivas. Ambos arquitectos también debaten otras técnicas complementarias de enfriamiento pasivo. Seia aconseja instalar rejillas superiores para facilitar la salida del aire caliente, plantar vegetación delante de las ventanas para enfriar el aire antes de que entre en la vivienda y evitar los cerramientos fijos de vidrio de gran superficie. Treviño, por su parte, considera que la arquitectura pasiva es sinónimo de arquitectura de calidad. La combinación de patios interiores, ventilación cruzada, orientación solar, vegetación y materiales de inercia térmica responde a una misma lógica: adaptar la vivienda al clima, en lugar de luchar contra él.

En un contexto de crisis climática y energética, las perspectivas de ambos arquitectos apuntan hacia la recuperación de soluciones tradicionales. El patio andaluz, el sombreado, la ventilación natural y el movimiento del aire se contemplan de nuevo como herramientas para un futuro más sostenible.
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