El 1 de agosto, la Universidad Estatal de Kabardino-Balkaria (KBSU) informó a la agencia TASS que, al diseñar instalaciones en zonas montañosas y recreativas, las evaluaciones de expertos ayudan a evitar daños causados por flujos de lodo, como ocurrió en la ciudad alpina de Tyrnyauz.

Natalia Kondratieva, doctora en ciencias geográficas, profesora del departamento de biología y otros de la Facultad de Matemáticas y Ciencias Naturales de la KBSU, y jefa interina del laboratorio de glaciología del Instituto de Geofísica de Montaña, señaló que, para evitar daños por flujos de lodo, es obligatorio realizar evaluaciones de expertos durante el diseño de proyectos en áreas montañosas y recreativas. La presencia obligatoria de expertos en flujos de lodo en el sitio durante la fase de diseño puede reducir significativamente los daños potenciales.
El flujo de lodo que azotó Tyrnyauz fue desencadenado por lluvias glaciares, resultado directo de las altas temperaturas prolongadas y las fuertes lluvias del 22 al 31 de julio. Según los expertos, los canales de flujo de lodo reducen considerablemente el riesgo de consecuencias graves en tales eventos.
Kondratieva añadió que después de cada flujo de lodo es necesario limpiar los canales, repararlos si es necesario y mejorar el diseño según la situación real. La cuenca del río Baksan registra el mayor número de eventos de flujos de lodo, siendo especialmente peligrosa. El río Gerhojan-Su, en la región de Kabardino-Balkaria e incluso en todo el Cáucaso Norte, es la cuenca de flujos de lodo más poderosa y activa, con un caudal estimado de hasta 6 millones de metros cúbicos.
También indicó que la actividad de flujos de lodo en las zonas alpinas de Kabardino-Balkaria suele ocurrir de abril a octubre, y en las zonas de montaña baja de marzo a noviembre. En invierno, de diciembre a febrero, también pueden ocurrir flujos de lodo individuales debido a deshielos, derretimiento de nieve y lluvias. El pico de actividad es de mayo a septiembre, siendo julio y agosto los meses de mayor peligro debido a las fuertes precipitaciones estivales y el intenso derretimiento de nieve y hielo en las altas montañas.
Sin embargo, determinar el momento exacto de ocurrencia de un flujo de lodo o los períodos de mayor actividad es una tarea difícil para los investigadores. Los numerosos factores que influyen en el desarrollo de los flujos de lodo hacen que las predicciones confiables sean complicadas, y la mayoría de los métodos existentes para pronosticarlos se encuentran en fase de prueba experimental e implementación.











