EnerSys está avanzando en una reestructuración de sus instalaciones de fabricación, trasladando la producción de baterías de plomo-ácido desde México a Estados Unidos para expandir su tecnología de baterías patentada y satisfacer la demanda de centros de datos. Como parte de un plan de reestructuración de 37 millones de dólares, la compañía cerrará su planta en Tijuana, México, y centrará su atención en su fábrica de placas delgadas de plomo puro (TPPL) en Springfield, Missouri.
TPPL es la tecnología química de plomo-ácido patentada por EnerSys, diseñada específicamente para sistemas SAI. Su serie DataSafe HX utiliza rejillas de plomo casi puro en lugar de aleaciones tradicionales, lo que permite placas más delgadas, mayor densidad de potencia y una vida útil más larga que las baterías de plomo-ácido reguladas por válvula estándar. TPPL también se utiliza en aplicaciones como carretillas elevadoras, pero la empresa la posiciona específicamente para aplicaciones de SAI en centros de datos, donde el rendimiento de descarga de alta tasa y corta duración es más importante que la capacidad de energía.
Shawn O'Connell, presidente y director ejecutivo de EnerSys, declaró que esta medida "optimizará nuestra estructura de costos, maximizará los créditos fiscales recientes para la fabricación avanzada y mitigará futuros riesgos asociados con aranceles potenciales, al tiempo que refuerza nuestro compromiso de mejorar la capacidad industrial nacional y la resiliencia de la cadena de suministro".
Añadió que estas acciones "se basan en nuestras inversiones para expandir la plataforma TPPL, permitiéndonos servir mejor a los clientes de centros de datos con soluciones de mayor densidad de potencia y rendimiento robusto para satisfacer las demandas cada vez más exigentes de las aplicaciones actuales".
Como empresa que cotiza en la NYSE, EnerSys proporcionó detalles financieros sobre la reestructuración. Se espera que esta medida genere aproximadamente 20 millones de dólares en ganancias antes de impuestos anualmente a partir del año fiscal 2028. De los 37 millones de dólares en costos, 14 millones corresponden a cancelaciones no monetarias de equipos, mientras que 23 millones se destinarán a indemnizaciones por despido, desmantelamiento de instalaciones y limpieza del sitio.









