es.wedoany.com Noticia: Jaybelle Pranada, estudiante de doctorado de la Universidad Texas A&M (Texas A&M University), presentó un proyecto de investigación sobre un sistema químico de baterías alternativo diseñado para soportar bajas temperaturas en el simposio de Energía Catalítica para la Educación y la Excelencia (C3E) celebrado en la Universidad Estatal de Arizona (Arizona State University). Este simposio, realizado en abril de este año y fundado por el Departamento de Energía de EE. UU., selecciona a estudiantes de todo el país que trabajan en soluciones de energía limpia. De casi 100 propuestas presentadas a nivel nacional, el proyecto de Pranada quedó entre los cinco primeros.

La investigación se centra en desarrollar modelos computacionales para explorar sistemas químicos de baterías alternativos que podrían ser más adecuados para entornos extremadamente fríos. El equipo comenzó con las baterías de iones de litio tradicionales y descubrió que su principal problema es que no rinden según lo esperado cuando la temperatura es inferior a 32 °F (0 °C) o superior a 212 °F (100 °C). Cuando la temperatura desciende por debajo de los 32 °F, los procesos electroquímicos que permiten el almacenamiento y la liberación de energía en las baterías de litio se ralentizan, y en entornos extremadamente fríos, el rendimiento puede disminuir hasta el punto de que la batería deje de funcionar, por lo que no se puede confiar en ellas para misiones espaciales que puedan estar expuestas a condiciones adversas.

Para solucionar este problema, el proyecto de Pranada está investigando sistemas de almacenamiento de energía orgánicos e inorgánicos, con el objetivo de identificar diseños de baterías que puedan funcionar en condiciones térmicas extremas. Los modelos computacionales desarrollados ayudan al equipo a comprender las ventajas y limitaciones de las soluciones emergentes, y a evaluar aplicaciones futuras y determinar métodos de mejora. El equipo de investigación cree que las limitaciones de las baterías de litio pueden superarse reemplazándolas con nuevos materiales, proponiendo el uso de polímeros alternativos que puedan funcionar a temperaturas tan bajas como -50 °C. Estas baterías, conocidas como baterías de polímero, están hechas de materiales sintéticos que pueden sintetizarse y estudiarse fácilmente en el laboratorio. Posteriormente, estos materiales se probaron en diversos entornos, desde el invierno más frío de Alaska hasta el verano más caluroso de Arizona. Una vez entregada, la tecnología resultante de esta investigación beneficiará a los sectores de vehículos eléctricos, defensa, almacenamiento de energía y exploración espacial.
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