es.wedoany.com Noticia: El túnel de Mármara en Turquía conecta Europa y Asia bajo el estrecho del Bósforo mediante una línea ferroviaria, pero las excavaciones también sacaron a la luz un puerto bizantino perdido y la mayor colección conocida de barcos medievales. Este hallazgo arqueológico retrasó el proyecto aproximadamente cuatro años.

Inaugurado en 2013, este túnel es el más profundo del mundo construido con el método de tubos sumergidos para ferrocarril, con su punto más hondo a unos 60 metros bajo la superficie. Antes, el cruce entre las dos orillas de Estambul dependía de transbordadores o puentes; ahora, el viaje en tren dura solo unos minutos.
El aspecto más inesperado de la obra ocurrió en la excavación de la estación de Yenikapı. Los trabajadores descubrieron bajo tierra en Estambul vestigios de actividad humana de hace unos 8000 años, así como un puerto bizantino desaparecido durante siglos: el Puerto de Teodosio. Esta zona se convirtió entonces en el yacimiento arqueológico más grande jamás hallado en la ciudad.
Los arqueólogos desenterraron decenas de naufragios de la época bizantina en el lodo del fondo del puerto, formando la mayor colección de barcos medievales encontrada en un solo lugar. Estas embarcaciones, de más de 1000 años de antigüedad, se conservan en buen estado y proporcionan pistas clave sobre el comercio, las técnicas de construcción naval y las rutas marítimas del Mediterráneo medieval.
Ante los hallazgos, Turquía optó por proteger los objetos desenterrados en lugar de simplemente allanarlos con excavadoras. Ingenieros y arqueólogos se vieron obligados a colaborar en el mismo sitio de construcción, lo que retrasó todo el proyecto unos cuatro años.
La sección submarina del túnel de Mármara se construyó mediante el método de tubos sumergidos. La empresa constructora fabricó 11 grandes segmentos de hormigón que se ensamblaron bajo el agua. Según Railway Technology, el túnel está diseñado para resistir terremotos de magnitud superior a 7, ya que la zona se encuentra cerca de la falla de Anatolia del Norte, una de las más activas del mundo.
Ya en el siglo XIX, los sultanes del Imperio Otomano imaginaron un túnel bajo el estrecho para conectar Europa y Asia, pero la tecnología de la época no lo permitió. Más de 150 años después, el túnel de Mármara hizo realidad esta idea, dotando a ambas orillas del Bósforo de una conexión ferroviaria submarina.
Este caso de ingeniería demuestra que, al realizar grandes construcciones subterráneas en ciudades con una larga historia, las excavaciones inevitablemente tocan el pasado enterrado. La inusual combinación de ingeniería y arqueología permitió que un túnel ferroviario desenterrara al mismo tiempo la mayor colección de barcos medievales del mundo.
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