es.wedoany.com Noticia: La Comisión de Asuntos Económicos del Senado de Brasil aprobó el día 7 un proyecto de ley destinado a crear el Plan Nacional de Metano Cero (Programa Nacional do Metano Zero), el cual ha sido remitido a la Comisión de Medio Ambiente para su revisión.

La propuesta tiene como objetivo fomentar el uso de residuos urbanos, industriales y agrícolas para la generación de energía, y establecer el Certificado de Metano Cero (Certificado Metano Zero), que podrá otorgarse a empresas que demuestren haber reducido sus emisiones de metano. Para obtener la certificación, las plantas correspondientes deberán presentar estudios técnicos, monitorear sus emisiones y cumplir con los requisitos ambientales establecidos por el plan. El proyecto también estipula que los municipios con más de 500.000 habitantes deberán realizar estudios de viabilidad para tecnologías de recuperación energética de residuos.
La propuesta también modifica la Política Nacional de Residuos Sólidos (Política Nacional de Resíduos Sólidos), estableciendo que, en áreas sin recolección selectiva de residuos, los servicios de limpieza urbana deberán priorizar soluciones de recuperación energética. En áreas donde ya existe recolección selectiva, los materiales económicamente viables deberán continuar destinándose al reciclaje. El autor de la propuesta, el senador Fernando Dueire (Partido de la Social Democracia Brasileña - Pernambuco), indicó que la medida podría estimular nuevas inversiones y fortalecer las cooperativas de reciclaje. Considera que el proyecto de ley crea un entorno de seguridad jurídica y previsibilidad para las inversiones, estimula el desarrollo tecnológico y fortalece los mecanismos de certificación, gobernanza y comercialización de créditos ambientales.
El plan abarca tres modalidades principales de recuperación energética de residuos: plantas de digestión anaeróbica, que convierten residuos orgánicos en biogás para generar electricidad, calor o producir biometano, además de generar biofertilizantes; plantas de coprocesamiento de combustibles derivados de residuos (CDR), que utilizan residuos como combustible en procesos industriales como la fabricación de cemento y la generación de energía en centrales térmicas; y plantas de recuperación energética de residuos sólidos urbanos (URE), capaces de generar energía mediante procesos térmicos o biológicos, reduciendo la cantidad de residuos enviados a vertederos. Entre los ejemplos citados en la propuesta se encuentra la URE de Barueri (SP), que se espera entre en operación en 2027, con capacidad para tratar 300.000 toneladas de residuos al año y generar electricidad suficiente para abastecer a aproximadamente 320.000 personas.










