La organización ecologista "Ecologistas en Acción" ha publicado recientemente un informe titulado "El tráfico y la calidad del aire urbano en España", que analiza la ubicación de las estaciones de monitoreo de la calidad del aire relacionadas con el tráfico en 25 ciudades principales españolas (incluyendo 17 áreas metropolitanas con más de 250.000 habitantes) y algunas ciudades más pequeñas. El estudio cubre al menos un centro urbano en todas las comunidades autónomas.
El informe señala que la ubicación de las estaciones de monitoreo de la contaminación del aire es una de las cuestiones más destacadas en la gestión de la calidad del aire en España. Desde principios de este siglo, algunas regiones y administraciones locales han trasladado estaciones de monitoreo (generalmente de tráfico) previamente ubicadas en áreas más contaminadas a vías secundarias, alegando el cumplimiento de los criterios de ubicación de los puntos de muestreo.
Este fenómeno también se ha observado en otros países europeos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó una sentencia en 2019 sobre un caso en Bruselas, lo que llevó a la incorporación de normas más estrictas en la nueva Directiva europea sobre calidad del aire ambiente 2024/2881, que actualmente se está transponiendo a la legislación española.
La nueva normativa exige que los puntos de muestreo establecidos para proteger la salud humana proporcionen datos sobre las concentraciones en puntos clave de contaminación del aire en un área, priorizando zonas sensibles como áreas residenciales, escuelas, hospitales, residencias de ancianos y zonas de oficinas. Al evaluar el impacto del tráfico rodado, la ubicación de los puntos de muestreo debe considerar factores como el volumen de tráfico, las condiciones de dispersión y el uso del espacio. Cada zona debe tener al menos un punto de muestreo ubicado en un punto caliente de contaminación, centrándose en contaminantes como dióxido de nitrógeno, partículas (PM10 y PM2,5), benceno y monóxido de carbono.
El informe de "Ecologistas en Acción" evalúa, basándose en el nuevo marco regulatorio, la situación actual de las estaciones oficiales de monitoreo de la calidad del aire por tráfico en 25 ciudades, analizando si su ubicación macro y micro cumple con los requisitos, incluyendo factores como el tipo de entorno, la distancia a las fuentes de emisión, las características de la carretera, la morfología urbana y las condiciones locales de dispersión.
Los resultados muestran que tres cuartas partes (19 de 25 estaciones) presentan ciertas limitaciones para cumplir con los criterios de implementación, siendo parcial o totalmente no conformes. Las estaciones de tráfico en seis áreas metropolitanas (Barcelona, Bilbao, Elche, Granada, Santander y Valladolid) no están ubicadas en los tramos clave donde se espera el mayor flujo de tráfico. Tres ciudades (Badajoz, Guadalajara y Logroño) carecen de una estación de monitoreo de tráfico específica, teniendo su única estación ubicada en áreas periféricas.
Las principales deficiencias se centran en la ubicación micro. Los puntos de muestreo en Bilbao y Las Palmas exceden la altura estándar; los puntos en A Coruña, Alicante, Badajoz, Elche, Logroño, Madrid, Málaga, San Sebastián, Vigo y Vitoria-Gasteiz están a más de 10 metros del borde de la carretera, superando el límite.
Las estaciones de tráfico en Gijón/Xixón, Palma, Pamplona/Iruña, Sevilla, Valencia y Zaragoza se consideran sustancialmente conformes con los requisitos de ubicación macro y micro. El informe también señala que estas ciudades aún tienen otras estaciones que necesitan revisión para garantizar que la mitad de las estaciones de monitoreo estén ubicadas en puntos clave.
El informe concluye que actualmente solo unas pocas estaciones representan adecuadamente la exposición de la población. La organización ecologista hace un llamamiento para que, al transponer la Directiva de la UE a la legislación española, se establezca un plazo de un año para que las autoridades competentes revisen la ubicación de las estaciones de monitoreo existentes, asegurando que cada área urbana tenga al menos una estación en un punto caliente de contaminación. El proceso de revisión debe seguir un procedimiento de participación pública. La organización ha solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España que elabore una guía técnica unificada y que el diseño de la red de monitoreo justifique la idoneidad de los puntos clave mediante modelos o datos de mediciones indicativas.









