En un contexto en el que las industrias tradicionales y el mercado de consumo muestran signos de debilidad, los sectores de la energía y la minería se están convirtiendo en un pilar crucial para la economía argentina. En el reciente Foro IEFA de América Latina celebrado en Buenos Aires, los directores ejecutivos de los principales operadores del país y los inversores extranjeros dejaron claro: hay reservas de capital suficientes, pero se necesita una normativa estable que trascienda los ciclos políticos. 
El canciller argentino Pablo Tschirnov, al asistir al evento, señaló que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ya ha impulsado 12 proyectos, con una inversión total de 23 mil millones de dólares, y otros 20 proyectos están siendo evaluados, lo que podría traer una inyección adicional de 43 mil millones de dólares.
El foro se centró en dos activos estratégicos: el yacimiento de Vaca Muerta y la minería del cobre. Horacio Marín, CEO de YPF, estimó que el superávit comercial de energía alcanzará un récord de 10 mil millones de dólares en 2026. Pablo Bizzotto de Phoenix Global Resources indicó que este yacimiento se ha convertido en una prioridad de la política nacional y que sus costos de producción ya han bajado a niveles competitivos a escala global. En cuanto a la minería del cobre, la provincia de San Juan concentra el 74% de los recursos exploratorios del país, y el sector empresarial prevé que las exportaciones podrían triplicarse en la próxima década. Michael Meding de McEwen Copper destacó que proyectos como Los Azules y Taca Taca en la provincia de Salta son cruciales para la transición energética mundial.
A pesar del entusiasmo inversor, el sector mantiene una actitud cautelosa. Ejecutivos de empresas como Lundin Mining y Vicuña advirtieron que los proyectos mineros tienen ciclos de planificación de 50 a 100 años, por lo que un entorno político estable es fundamental. Pablo Tschirnov afirmó: "Un país no puede garantizar inversiones a largo plazo si no protege primero un marco estable". Esto coincide con el llamado del sector empresarial para que el Congreso apruebe la Ley de Glaciares y así impulsar proyectos pendientes.
Los gobernadores Rolando Figueroa de la provincia de Neuquén y Alberto Weretilneck de Río Negro subrayaron la importancia de la cooperación interprovincial, con el objetivo de convertir la región en la mayor base exportadora de hidrocarburos de Argentina. Weretilneck anticipó que, en el primer trimestre de 2027, los superpetroleros comenzarán a atracar en los puertos de Río Negro, marcando una etapa en la que el desarrollo regional ha superado la fase de planificación de proyectos. El foro concluyó con un consenso: Argentina cuenta con condiciones geológicas excepcionales y reformas regulatorias ya iniciadas, pero el desarrollo continuo de estos motores económicos —la energía y la minería— depende de la capacidad del sistema político para mantener reglas de inversión estables.









