Los operadores eléctricos alemanes dependen cada vez más de las centrales nucleares francesas para equilibrar la fluctuación de la generación eólica y solar nacional. Mediante un mecanismo de despacho transfronterizo, los operadores alemanes compran energía nuclear francesa para prevenir sobrecargas temporales en la red o compensar la insuficiencia en la generación de energías renovables. El costo de estas medidas de despacho, adoptadas para garantizar la seguridad del sistema, finalmente es asumido por los consumidores alemanes a través de las tarifas de red.

Los datos muestran que de enero a septiembre de 2025, el volumen total de despacho de energía nuclear extranjera fue de aproximadamente 77 gigavatios-hora, un aumento de aproximadamente el 11,6% en comparación con el mismo período del año anterior. El despacho se divide en dos situaciones: solicitar a las centrales nucleares que reduzcan su producción cuando hay un exceso de generación eólica y solar, o pedirles que aumenten la generación cuando estas fuentes son insuficientes.
Desde el cierre de sus últimas centrales nucleares en 2023, Alemania se ha convertido en un importador neto de electricidad. Los datos de la Agencia Federal de Redes muestran que Alemania importó más de 60,000 gigavatios-hora de electricidad el año pasado, siendo la energía nuclear la que representó la mayor proporción. Francia es el mayor proveedor de energía nuclear, aportando aproximadamente 9,500 gigavatios-hora. Los cuatro principales operadores de transmisión de Alemania adoptan un modelo de optimización conjunta al despachar esta energía nuclear extranjera, por lo que es difícil distinguir claramente qué operador inicia cada acción específica.









