El proyecto BioSupPack ha concluido recientemente. Este proyecto, que involucró a 18 organizaciones de la cadena de valor de los bioplásticos, recibió una financiación de 7,6 millones de euros de la "Empresa Común Europea de Bioeconomía Circular" (CBE JU) y forma parte del programa Horizonte 2020. La coordinación estuvo a cargo del Centro Tecnológico del Plástico (AIMPLAS), ubicado en Valencia, España. 
El proyecto desarrolló un proceso de biorrefinería que utiliza un pretratamiento con plasma y fermentación microbiana para convertir el bagazo de cerveza en PHB (polihidroxibutirato), alcanzando un nivel de madurez tecnológica (TRL) 6, lo que demuestra su viabilidad industrial. También se desarrollaron formulaciones de recubrimiento basadas en PHA como alternativas biodegradables de base biológica, adecuadas para cartón y textiles, que igualmente alcanzaron un TRL 6.
El consorcio también presentó envases compostables de base fibrosa con propiedades barrera, adecuados para contenedores de helado, entre otros, con materiales que alcanzaron un TRL 7. Las formulaciones basadas en PHB para envases rígidos, como botellas y expositores minoristas, procedentes de flujos de residuos renovables, son compatibles con procesos de extrusión-soplado y moldeo por inyección. Estos desarrollos alcanzaron un TRL 7 y ya han sido validados a escala industrial.
Los prototipos de envases incluyen botellas para productos alimenticios y de cuidado personal, así como sistemas de exposición minorista. Además, se desarrolló un prototipo de clasificación para separar flujos de envases de base biológica. Estos materiales están diseñados para ser procesados mediante reciclaje enzimático, ofreciendo una vía adicional de fin de vida.
El proyecto BioSupPack cumple con los requisitos del Reglamento de la UE sobre residuos de envases y apoya el objetivo de que todos los envases del mercado de la UE sean reciclables para 2030. Su tecnología es compatible con los sistemas de fabricación existentes, lo que facilita su integración en los procesos industriales.
Estos logros contribuyen a alcanzar los objetivos políticos europeos, como el Pacto Verde Europeo y la Estrategia de Bioeconomía de la UE, impulsando el desarrollo de envases circulares a partir de residuos de cerveza, apoyando la eficiencia de recursos y el desarrollo de nuevas cadenas de valor en la bioeconomía. La tecnología está disponible para su adopción por productores de biopolímeros, fabricantes de envases y propietarios de marcas.









