es.wedoany.com Noticia: El proceso de regulación de la reforma tributaria en Brasil genera nuevas tensiones dentro del sector de bebidas alcohólicas. Los productores de cachaça critican públicamente el modelo de Impuesto Selectivo que se debate en el Congreso, por considerar que puede provocar un aumento de la informalidad, mayor inseguridad jurídica y profundizar distorsiones históricas entre las diferentes categorías de bebidas.

Las entidades del sector critican el modelo tributario actual y defienden que la tributación se base en el contenido alcohólico de las bebidas. Este movimiento cobró fuerza con la publicación del Manifiesto de la Cachaça, documento coordinado por el Instituto Brasileño de la Cachaça (IBRAC) y firmado por 17 entidades representativas de la cadena productiva. El manifiesto exige que la regulación de la reforma preserve criterios técnicos, proporcionalidad tributaria y neutralidad competitiva al establecer las nuevas reglas para las bebidas alcohólicas.
Según el IBRAC, la propuesta presentada inicialmente por el Poder Ejecutivo preveía un modelo tributario más equilibrado, que combinaba una parte fija basada en la cantidad de alcohol puro de la bebida con una parte proporcional al valor del producto. La entidad evalúa que las modificaciones aprobadas por el Congreso abren espacio para una doble diferenciación tributaria: además de la tributación por contenido alcohólico, el valor del impuesto también podría variar según la categoría de la bebida.
"El Impuesto Selectivo debe seguir criterios técnicos, que sean transparentes, coherentes y estén alineados con su finalidad regulatoria. La tributación basada en la cantidad de alcohol puro ya incorpora la proporcionalidad necesaria entre las bebidas alcohólicas", afirma Carlos Lima, presidente del Instituto Brasileño de la Cachaça (IBRAC). "En la práctica, la diferenciación del impuesto ad valorem por categoría de bebida distorsiona el principio del ad valorem. Además, penaliza a unas categorías y beneficia a otras."
El sector considera que la nueva estructura puede agravar los desequilibrios históricos existentes en el mercado brasileño de bebidas. Los datos presentados en el manifiesto muestran que el consumo per cápita anual de cerveza en Brasil supera los 80 litros, mientras que el de todos los destilados juntos es de apenas 4,1 litros. Aun así, en términos de tasa nominal del IPI, la cachaça ya paga aproximadamente cuatro veces más impuestos que la cerveza. Otro punto de preocupación se refiere al impacto en los pequeños productores: un productor artesanal de cachaça con una facturación anual de 360 mil reales podría enfrentar una carga tributaria mayor que un productor de cerveza con una facturación equivalente.
El documento también advierte sobre el posible crecimiento del mercado ilegal si se mantienen o amplían las asimetrías tributarias. "Experiencias anteriores demuestran que asimetrías tributarias excesivas amplían la diferencia de precio entre el producto legal y el ilegal, fomentan la informalidad y fortalecen las cadenas de producción y distribución ilícitas", declaró Carlos Lima. El sector también señala que la cadena productiva de la cachaça genera más de 600 mil empleos directos e indirectos en Brasil, reúne a 1.266 empresas registradas distribuidas en 735 municipios y exportó aproximadamente 17,1 millones de dólares a 77 países en 2025.
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