El Gobierno argentino anunció el 5 de febrero que el Presidente Millet había decidido que su país se retiraría de la OMS.
El portavoz presidencial argentino, Adorny, declaró ese mismo día en rueda de prensa que Argentina no permitiría que ninguna organización internacional interfiriera en su soberanía y en la salud de su pueblo, y que la retirada de la OMS no afectaría a la calidad de los servicios sanitarios argentinos.









