El 14 de febrero de 2026, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Vietnam otorgó una licencia de operación a la subsidiaria de SpaceX, aprobando que Starlink proporcione servicios de Internet satelital. Esta orden administrativa hace posible que las remotas islas y zonas rurales de Vietnam se conecten a la red global de satélites de órbita baja, generando además ondas en el ámbito geopolítico. No se trata solo de un acceso comercial, sino de un preciso avance de Hanói para buscar soberanía digital y diversificación tecnológica en los intersticios del juego de las grandes potencias.

Esta aprobación significa que Starlink ha abierto oficialmente la puerta al mercado clave del Sudeste Asiático. El gobierno vietnamita no solo autorizó el uso de frecuencias de radio, sino que también permitió el despliegue de equipos relacionados, sin imponer requisitos obligatorios de almacenamiento local de datos. Esta postura abierta muestra la necesidad urgente de Vietnam de mejorar su infraestructura digital y refleja su intención de inclinarse hacia los estándares tecnológicos occidentales en su estrategia diplomática. En áreas remotas con limitaciones en la construcción de redes terrestres, Starlink se convertirá en un acelerador para que Vietnam cubra sus deficiencias digitales.
Vietnam se esfuerza por transformarse en un centro digital regional y necesita urgentemente el apoyo de tecnología externa. En los últimos años, Vietnam ha ofrecido incentivos fiscales a través de la Ley de Industria de Tecnología Digital, atrayendo a empresas estadounidenses como Qualcomm e Intel para establecer centros de I+D. La incorporación de Starlink completa la "última milla" del despliegue del poder tecnológico estadounidense en Vietnam: la infraestructura de comunicaciones. Esto satisface la necesidad de Vietnam de desarrollar su economía digital y también lo integra más profundamente en la cadena de suministro tecnológica global liderada por Estados Unidos, formando un ciclo completo de "chip - terminal - red".

En el contexto de la intensificación de la competencia tecnológica entre China y Estados Unidos, la soberanía de datos se ha convertido en un terreno en disputa. Anteriormente, la infraestructura digital del Sudeste Asiático estaba profundamente influenciada por las empresas tecnológicas chinas. Al aprobar Starlink, Vietnam no solo introduce una alternativa de Internet satelital no china, sino que, al aceptar la red de satélites de órbita baja liderada por empresas estadounidenses, mitiga el riesgo de una única fuente tecnológica. Esta estrategia de "cobertura digital" responde a las iniciativas de "deslocalización amiga" y "red limpia" promovidas por Estados Unidos, y también le otorga a Hanói un mayor margen de maniobra estratégica entre China y EE.UU.

En comparación con las dudas proteccionistas de Indonesia hacia su industria local, la decisión de Vietnam muestra una mayor proactividad estratégica. Sin embargo, los beneficios tecnológicos vienen acompañados de desafíos regulatorios. Los precedentes de Starlink siendo utilizado ilegalmente para actividades fraudulentas en lugares como Myanmar advierten a Vietnam que debe establecer un cortafuegos de seguridad más estricto. Eximir el requisito de localización de datos acelera el proceso de implementación, pero también siembra riesgos para la gobernanza del flujo transfronterizo de datos. Hanói necesita encontrar un delicado punto de equilibrio entre disfrutar de los beneficios tecnológicos y salvaguardar la seguridad nacional.
Cuando la primera señal de Starlink atraviese el cielo nocturno de las zonas remotas de Vietnam, iluminará no solo las aldeas sin conexión, sino también el camino de una nación pequeña que busca autonomía en el juego tecnológico de las grandes potencias. Los acuerdos de acceso a Internet se han convertido en nuevos tratados diplomáticos. La elección de Vietnam demuestra que, en la era digital, la elección de una ruta tecnológica es en sí misma una toma de posición política. Solo al poseer múltiples fichas tecnológicas se podrá defender la frontera digital nacional en el complejo tablero geopolítico.









