es.wedoany.com Noticia: El reconocido arquitecto español Oscar Tusquets concedió recientemente una entrevista exclusiva en su villa de Barcelona, donde repasó su carrera de más de medio siglo y afirmó sin rodeos que la industria de la arquitectura contemporánea atraviesa una transformación "decepcionante". Señaló que el control de los grandes proyectos ha pasado de los estudios de arquitectura a las empresas de ingeniería, y que la burocracia y los riesgos legales están erosionando gradualmente el núcleo creativo del diseño.
Tusquets, tomando como ejemplo su experiencia de colaboración con dos empresas estadounidenses, reveló las dificultades típicas de los proyectos transnacionales. Durante la colaboración con una aseguradora estadounidense en el proyecto del Hotel Miramar en Montjuïc, el gerente del proyecto confundió las unidades de pulgadas con metros cuadrados e intentó eliminar el restaurante para aumentar el número de habitaciones. Finalmente, restaurar el restaurante e instalar el sistema de rociadores solicitado por el cliente estadounidense costó un millón de euros. Experiencias como esta le hacen sentir que los gerentes de proyecto generalmente odian a los arquitectos, y el proceso de ejecución del proyecto se convierte en una "batalla campal".
Al hablar de los cambios estructurales en la industria de la arquitectura, Tusquets considera que, desde la crisis de 2008, los recursos para los proyectos se han reducido drásticamente, mientras que la complejidad de las regulaciones y las cláusulas de seguros ha comprimido aún más el espacio para el diseño. Observa que hoy en día, detrás de cualquier proyecto que supere los tres millones de euros suele haber una empresa de ingeniería con abogados, auditores y gerentes de proyecto, en lugar de un estudio tradicional. Citando el proyecto del estadio del Barça como ejemplo, señaló que nadie sabe quién es el arquitecto de la obra de mayor envergadura, y que el diseño original, tras sucesivas reducciones de calidad, ha sido dominado por la empresa de ingeniería.
Como uno de los representantes de la arquitectura posmoderna, Tusquets admitió que aún anhela crear, especialmente diseñar una escuela y un rascacielos en Benidorm. Enumeró sus ideas para proyectos futuros: la escuela debería tener espacios diferenciados como una vivienda, en lugar de un diseño modular y repetitivo; el rascacielos, bajo las laxas restricciones normativas de Benidorm, debería lograr creatividad mediante la combinación de distancias y orientaciones. Sin embargo, lamentó no haber recibido ningún encargo al respecto.
Al responder sobre el cambio de estatus entre arquitectos y empresas de ingeniería, Tusquets señaló que, cuando surgió el sistema de arquitectos estrella a finales del siglo XX, los tomadores de decisiones creían que los arquitectos podían atraer votos, por lo que el control del proyecto estuvo una vez en manos de los arquitectos. Pero hoy, la obligación de colocar una obra de Calatrava en cada provincia ha quedado obsoleta, y la tendencia internacional se ha desplazado hacia la asignación de proyectos importantes a arquitectos de renombre mundial no nacionales, mientras que el sueño de los estudios de diseño arquitectónico locales —diseño meticuloso, sensibilidad ambiental y participación en todo el proceso— corre el riesgo de desaparecer.

Sobre el futuro de la industria de la construcción, Tusquets respondió a las preguntas sobre predicciones citando la famosa frase de Ettore Sottsass, y afirmó que, desde la perspectiva de la ejecución, las perspectivas no son buenas. Criticó que las normativas europeas actuales y el sistema de concursos exigen experiencia previa en proyectos similares en el currículum, lo que dificulta que los arquitectos mayores y los estudios emergentes obtengan oportunidades. Él mismo admitió que no es bueno en concursos, y su colaborador de muchos años, Luis Clotet, también ha fracasado repetidamente en ellos.
Tusquets concluyó enfatizando que, a pesar del deterioro del ecosistema de la industria, la arquitectura, como mezcla de ciencia, arte y cultura, sigue siendo recomendable. Sugirió que las generaciones más jóvenes pueden ampliar su campo de visión hacia el diseño gráfico, el diseño de interiores y el mobiliario, mientras que la construcción en sí misma está experimentando cambios fundamentales. Ante los desafíos ambientales, coincide con la opinión de Souto de Moura: toda buena arquitectura siempre ha sido ecológica; la clave reside en técnicas tradicionales como la orientación correcta, la ventilación cruzada, las proporciones adecuadas de puertas y ventanas, y el aislamiento de las fachadas exteriores.
En esta entrevista, Tusquets también mencionó su último proyecto importante: la estación de metro Toledo en Nápoles. Este proyecto requirió la intervención creativa arquitectónica en la que él es experto, ya que la excavación del túnel creó un enorme hueco de 20x20x40 metros, lo que permitió una innovadora combinación de arquitectura e ingeniería. Describió todo el proceso de colaboración como "un placer".









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