es.wedoany.com Noticia: La OTAN está integrando energías renovables en las operaciones de sus bases militares para reducir la dependencia de las líneas de suministro de combustible, basándose principalmente en necesidades tácticas más que en consideraciones medioambientales. A pesar del escepticismo del presidente estadounidense Donald Trump hacia la alianza y el cambio climático, y de su grito de "drill, baby, drill", los cuarteles generales militares europeos llevan años simulando escenarios en los que paneles solares y turbinas eólicas sustituyen a los ruidosos y vulnerables generadores diésel. En zonas de conflicto como Afganistán, Irak y la región del Sahel, proteger los convoyes de camiones cisterna ha costado miles de millones de dólares y ha causado cientos de bajas entre los soldados.
Un estudio del Centro de Excelencia de Seguridad Energética de la OTAN (NATO Energy Security Centre of Excellence), con sede en Lituania, señala que el suministro energético de los campamentos militares está experimentando una transformación significativa. Aunque los generadores diésel son potentes, presentan vulnerabilidades logísticas, mientras que las energías renovables ofrecen una alternativa más segura y autónoma. Según el modelo, un campamento militar que integre energía verde podría lograr una "reducción drástica de las importaciones de combustible", una "mejora de la eficiencia energética del 20%" y un "aumento de la autonomía energética del 35%". La institución prevé que la electrificación generalizada y el uso masivo de energías renovables en las bases se conviertan en la norma, y que los paneles solares complementados con microturbinas eólicas sean la próxima solución in situ. En el pasado, la importación de petróleo de países hostiles se utilizaba como "moneda de cambio", y la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz pusieron de manifiesto la frágil dependencia de Europa del petróleo importado de regiones hostiles.
El grupo de expertos E3G, con sede en Bruselas, publicó un informe titulado "Empoderando a Europa: Ofreciendo los beneficios de seguridad y económicos de la energía limpia en los Mares del Norte" (Empowering Europe: Delivering the security and economic benefits of clean energy in the North Seas). La cumbre de la OTAN de 2025 acordó que los miembros podrían destinar el 1,5% de su PIB a gastos de seguridad más amplios. El informe sugiere que parte de estos fondos podrían utilizarse para construir y proteger infraestructuras eólicas marinas en el Mar del Norte o el Mar Báltico. En el contexto de un conflicto con Rusia, estos parques eólicos no solo son activos clave, sino que también podrían convertirse en "activos seguros" para la alianza gracias a la garantía de financiación de defensa.
El 26 de enero de 2026, los líderes europeos se comprometieron en la cumbre de Hamburgo a acelerar la cooperación eólica en el Mar del Norte para garantizar el suministro energético y evitar la dependencia del gas ruso. Alemania, Noruega, Francia, Dinamarca y el Reino Unido firmaron una declaración conjunta para crear "el mayor centro de energía limpia del mundo", con una capacidad total del proyecto de 100 GW, suficiente para satisfacer las necesidades eléctricas de 100 millones de hogares. El comisario de Energía de la UE dejó claro al respecto que no permitirá que Rusia utilice la energía como herramienta contra Europa.
El informe de E3G, elaborado en colaboración con gobiernos, industria y sociedad civil, aboga por un enfoque de "seguridad por diseño" (security by design) para construir nuevas infraestructuras de "doble uso", que sirvan tanto para generar electricidad como para vigilancia y protección, al tiempo que se actualizan los equipos de seguridad en los parques eólicos existentes para mejorar la capacidad de detección de amenazas. Europa tiene una ventaja industrial en la energía eólica marina, con fabricantes como Siemens Energy y Vestas que controlan casi el 40% de la cuota de mercado mundial de turbinas eólicas marinas completas. El informe señala que si los países del Mar del Norte coordinan los calendarios de subastas y aprueban planes de espacio energético antes de 2027, podrán garantizar la demanda necesaria y mantener el liderazgo industrial frente a China o Estados Unidos.

Los críticos advierten que esta transición conlleva riesgos, ya que la transformación ecológica podría quedar subordinada a la defensa, dando lugar a un "enverdecimiento del militarismo". Temen que la agenda verde termine sirviendo únicamente a fines geoestratégicos y operativos, descuidando la protección de la biodiversidad y la justicia climática, y que pueda encubrir el impacto social y medioambiental de la expansión minera para extraer materias primas necesarias para baterías y turbinas, como litio, cobre y tierras raras. Un portavoz de la OTAN explicó en una entrevista con POLITICO que diversificar las fuentes y rutas energéticas de las que depende la alianza, incluido el uso de combustibles alternativos, mejora la preparación operativa y la resiliencia, al tiempo que reduce la dependencia externa. Fuera de Occidente, potencias militares como la India también están tomando medidas similares en el contexto de la guerra de Irán y el aumento de los precios del petróleo, incluidos planes para sustituir el gas natural en las cocinas por biogás, explorar el uso de combustibles verdes para sus vehículos y equipar sus instalaciones con energía solar y eólica. La apuesta militar por las energías renovables podría acelerar la descarbonización más que el mero discurso ecologista.
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