es.wedoany.com Noticia: La Universidad Estatal Paulista (Unesp), en colaboración con el Instituto Granado de Tecnología de la Poliacrilonitrilo (IGTPAN), ha desarrollado un sistema que captura la humedad atmosférica utilizando residuos textiles reciclados. Un prototipo experimental puede producir entre 4 y 6 litros de agua al día. Esta tecnología, reportada por FAPESP (Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo) el 22 de junio de 2026, se basa en un método que convierte residuos textiles de poliacrilonitrilo (acrílico) en polímeros superabsorbentes, ofreciendo una alternativa descentralizada de suministro de agua para regiones con escasez de lluvias, infraestructura costosa y dependencia de camiones cisterna.

Este sistema no pretende reemplazar la red pública de suministro de agua, sino ofrecer una solución complementaria para zonas remotas, regiones semiáridas, comunidades rurales y áreas urbanas con acceso limitado al agua. Su tecnología central son módulos denominados hidrocélulas, que actúan como esponjas capturando moléculas de vapor de agua en su superficie y liberándolas en forma de agua líquida mediante un calentamiento moderado de 55 °C a 80 °C. El sistema consta de 25 unidades y funciona con una combinación de energía solar y eléctrica.
El núcleo de esta tecnología es el PANSAP, un polímero superabsorbente fabricado a partir de fibras acrílicas recicladas. El material se somete a una reacción química que transforma los residuos textiles en una estructura capaz de retener grandes cantidades de agua. Según un estudio publicado en la revista npj Clean Water, del grupo editorial Nature, el sistema se mantiene estable tras más de 2500 ciclos de uso, lo que demuestra un gran potencial de vida útil. Durante pruebas que duraron casi un año, el prototipo produjo de 4 a 6 litros de agua al día. Esta tecnología también se inscribe en la economía circular, ya que prendas desechadas, retazos y tejidos sintéticos pueden utilizarse como materia prima. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año se generan aproximadamente 92 millones de toneladas de residuos textiles a nivel mundial. El proceso también recupera algunos subproductos químicos de la reacción; el amoníaco liberado puede convertirse en fosfato de amonio, un fertilizante agrícola, mejorando así el rendimiento ambiental de la ruta de producción. Los materiales avanzados utilizados en la investigación de captación de agua del aire, como ciertos marcos metalorgánicos, son costosos y complejos de producir, mientras que los polímeros derivados de fibras recicladas ofrecen una ruta más sencilla y económica, adecuada para aplicaciones sociales.
El agua obtenida por el dispositivo pasa por un proceso de condensación similar a la destilación, lo que le confiere alta pureza y bajo contenido de contaminantes. Sin embargo, casi carece de minerales, por lo que requiere un tratamiento de remineralización antes de su consumo habitual, añadiendo sales minerales como calcio y magnesio. Dependiendo del uso y del entorno, el agua almacenada podría necesitar un tratamiento complementario con luz ultravioleta, ozono u otros sistemas de purificación domésticos. El avance de esta tecnología radica en su capacidad para generar agua a partir de la humedad, pero su uso cotidiano requerirá estandarización, pruebas de campo y adaptación a las normativas locales.
El prototipo puede funcionar con energía solar, combinando calefacción eléctrica, radiación solar directa y paneles fotovoltaicos para liberar el agua capturada en las placas, lo que hace que esta tecnología sea más prometedora para comunidades aisladas con redes eléctricas inestables o inexistentes. Su diseño modular también facilita la expansión; una unidad que contenga aproximadamente 10 kg de material adsorbente puede producir unos 6 litros de agua al día. En el contexto de la crisis hídrica mundial, un informe de 2025 de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF revela que 2100 millones de personas aún carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura. Datos de ONU-Agua indican que unos 4000 millones de personas sufren escasez grave de agua al menos un mes al año. La tecnología de captación de agua atmosférica puede desempeñar un papel en lugares donde las fuentes de agua tradicionales están bajo presión y otras alternativas son costosas o técnicamente inviables. Los investigadores citan el caso de Lima, Perú, como una posible zona de aplicación, donde el aire es húmedo pero las lluvias son escasas.
Aunque los resultados son alentadores, el sistema aún debe validar su rendimiento fuera del entorno experimental. Los investigadores planean avanzar hacia pruebas de campo en Perú, especialmente en áreas que ya dependen de la recolección artificial de niebla y camiones cisterna. Esta fase evaluará la durabilidad, los costos operativos reales, el mantenimiento, la calidad del agua durante el uso continuo y la aceptación comunitaria. Esta tecnología, que combina agua potable, energía solar y reciclaje de residuos textiles, muestra una ruta práctica para convertir un problema ambiental en una solución a la escasez de agua, pero no elimina la necesidad de inversiones en saneamiento, restauración de fuentes de agua y gestión pública de los recursos hídricos.
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