es.wedoany.com Noticia: La Asociación Mexicana de Centros de Datos (MEXDC) anunció que, entre 2026 y 2031, México recibirá inversiones por 82.500 millones de dólares en la construcción y equipamiento de centros de datos. Adriana Rivera, directora ejecutiva de la asociación, indicó que las actividades de construcción relacionadas generarían 98.366 empleos directos e indirectos, además de otros 35.430 puestos operativos. Este plan de inversión surge en un contexto en el que la inteligencia artificial, la computación en la nube y la expansión del nearshoring están impulsando cambios en la demanda de infraestructura en América del Norte.
La expansión de la industria de centros de datos en México está impulsada por cambios estructurales en la cadena de suministro y la integración regional. En el FibraDay 2026, ejecutivos del sector lo describieron como "nearshoring 2.0". Un panel moderado por Lyman Daniels, presidente de CBRE, señaló que el nearshoring es esencialmente un rediseño estructural de la red productiva de América del Norte, no una tendencia cíclica de reubicación. Este cambio incrementa directamente la demanda de infraestructura digital, especialmente en corredores industriales donde la energía, el agua y la conectividad determinan la viabilidad de las inversiones. Gonzalo Robina, director general de Fibra UNO, indicó que aproximadamente el 85% de los productos de la región se consumen dentro de América del Norte, lo que refleja la profundidad de la integración y la consiguiente necesidad de infraestructura. En este contexto, los centros de datos se consideran activos de infraestructura central, y las decisiones de inversión están vinculadas a la planificación industrial y logística a largo plazo.
Según datos de MEXDC, la capacidad instalada de centros de datos en México es de 279 MW, con 205 MW en construcción y 1.730 MW anunciados para despliegues futuros. Rivera afirmó que el sistema requiere aproximadamente 1,7 GW de capacidad energética adicional para satisfacer la demanda esperada. La disponibilidad de energía se está convirtiendo en el principal factor limitante para la expansión. En el Foro de Energía de México 2026, Héctor Sánchez, director de operaciones de IBX en Equinix, señaló que los desarrolladores evalúan primero la disponibilidad de energía y la capacidad de transmisión antes de adquirir terrenos. El gasto de capital se destina cada vez más a subestaciones privadas y sistemas de generación in situ para garantizar la continuidad operativa. Sánchez indicó que las cargas de trabajo a hiperescala requieren cargas estables, como un suministro continuo de 40 MW, lo que no es viable en regiones con redes eléctricas inestables o eventos frecuentes de desconexión de emergencia. Datos del sector muestran que más del 60% de la red de transmisión de México opera cerca de su capacidad máxima, con cuellos de botella concentrados en El Bajío, Nuevo León y los estados fronterizos del norte. En mayo de 2024, la capacidad de reserva de la red cayó a aproximadamente el 3%, por debajo del umbral regulatorio del 6% necesario para una operación estable.
MEXDC informó que la inversión planificada de 82.500 millones de dólares en infraestructura de centros de datos en México generaría un impacto económico adicional de 61.900 millones de dólares debido al desarrollo del ecosistema relacionado. La asociación destacó que el sector ha experimentado una rápida expansión desde 2019, acelerándose durante la pandemia de COVID-19 cuando aumentó la demanda de conectividad. Rivera afirmó que México está estructuralmente preparado para apoyar el desarrollo de centros de datos gracias a la ampliación de la base de mano de obra calificada tras el T-MEC. El país limita con el mercado de centros de datos más grande del mundo, Estados Unidos, que cuenta con 5.427 instalaciones, mientras que México tiene alrededor de 50. Rivera señaló que los costos de instalación son aproximadamente cuatro veces mayores que en Brasil, principalmente debido a la complejidad del sistema eléctrico y la estructura regulatoria.
Los plazos regulatorios están afectando la competitividad. MEXDC estima que la obtención de permisos, la construcción y la instalación de equipos requieren aproximadamente cinco años para que una instalación entre en operación. Rivera indicó que los largos plazos de permisos reducen la competitividad de México y requieren mejoras regulatorias. La distribución actual de centros de datos muestra que Querétaro concentra el 72% de la capacidad, seguido de la Ciudad de México y su zona metropolitana con el 10%, Nuevo León con el 9%, Jalisco con el 5%, Guanajuato con el 3% y Yucatán con el 1%. Solo en Querétaro, las empresas han invertido alrededor de 600 millones de dólares en infraestructura adicional para estabilizar el suministro energético. Las limitaciones energéticas también restringen el despliegue de aplicaciones digitales avanzadas. Rivera afirmó que México carece actualmente de la infraestructura de centros de datos necesaria para soportar operaciones a escala de IA, que suelen requerir más de 250 MW de capacidad dedicada. Señaló que la instalación operativa más grande del país se encuentra en Pedro Escobedo, Querétaro, con una potencia de 149 MW, por debajo del umbral necesario para entornos de entrenamiento de IA a gran escala. Esta limitación también afecta a aplicaciones sensibles a la latencia, como vehículos autónomos y sistemas de telemedicina.
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