es.wedoany.com Noticia: El análisis de Wood Mackenzie señala que la continuación del conflicto en Oriente Medio y la incertidumbre sobre la navegabilidad del estrecho de Ormuz se han convertido en nuevos focos de riesgo para el mercado energético europeo. Un bloqueo prolongado podría disparar los precios del gas natural y la electricidad, acelerando al mismo tiempo la electrificación del transporte y la calefacción en Europa.

El informe llega a esta conclusión partiendo del supuesto de que los repetidos fracasos del alto el fuego y la falta de alineación de objetivos entre Estados Unidos e Israel dificultan alcanzar un acuerdo de paz duradero. Los analistas advierten que la incertidumbre sobre el tránsito de buques metaneros por el estrecho de Ormuz sigue generando una alta volatilidad en los mercados europeos de gas y electricidad. Cualquier interrupción sostenida del tráfico marítimo tendría un impacto directo: la reducción del suministro de gas natural licuado (GNL) elevaría a corto plazo los precios del gas natural, al tiempo que aumentaría los costes de generación eléctrica y elevaría los precios de la electricidad. El encarecimiento de los combustibles fósiles provocaría una destrucción de la demanda de gas, y tanto empresas como consumidores acelerarían la adopción de vehículos eléctricos y bombas de calor para reducir su dependencia del gas natural.
Aunque el escenario base publicado por Wood Mackenzie en mayo de 2026 sigue sosteniendo que el conflicto no alterará estructuralmente los fundamentos del mercado eléctrico europeo, la consultora ha elaborado dos escenarios alternativos para evaluar las consecuencias de una crisis más prolongada. El primer escenario, denominado "Acuerdo de verano", contempla una interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz que dure varios meses, pero con la reanudación del tráfico marítimo antes de que finalice el verano. Bajo este supuesto, las tensiones geopolíticas persisten sin una escalada militar adicional, y las exportaciones de GNL se recuperan a partir de septiembre. En este escenario, el impacto se concentra entre 2026 y 2029, periodo durante el cual los precios del gas natural serán superiores a las previsiones iniciales.

Paradójicamente, este escenario también aceleraría la transición energética. El fuerte aumento de los costes del gas natural impulsaría la adopción de vehículos eléctricos y sistemas de calefacción con bomba de calor antes de lo previsto. En cuanto a los precios, desde finales de 2026 y durante todo 2027, la electricidad costaría de media unos 45 €/MWh más que en el escenario base. Aunque los precios comenzarían a bajar a partir de 2031, el cambio en los patrones de consumo energético tendría efectos duraderos hasta finales de la década de 2030.
A pesar del significativo aumento de los precios de la electricidad, la consultora subraya que estos seguirían siendo inferiores a los máximos registrados tras la invasión rusa de Ucrania, lo que reduce la probabilidad de recurrir de nuevo a medidas de intervención excepcionales en el mercado, similares a las aplicadas entre 2022 y 2023. Los países más afectados serían Italia e Irlanda, debido a su elevada dependencia de las importaciones de gas natural. En estos dos mercados, el aumento de los costes del combustible provocaría subidas especialmente notables en los precios de la electricidad durante los primeros cinco años del escenario de interrupción, convirtiéndolos en los sistemas eléctricos más vulnerables ante una crisis prolongada del suministro mundial de GNL.










