es.wedoany.com Noticia: La agricultura brasileña La división ambiental de la empresa de investigación (Embrapa Meio Ambiente) descubrió que ajustes simples en las condiciones de cultivo de Clonostachys rosea pueden mejorar el potencial de biocontrol de este hongo contra la podredumbre gris. Causada por Botrytis cinerea, esta enfermedad afecta a más de 200 cultivos.
El equipo de investigación modificó dos parámetros en el cultivo del hongo: el suministro de aire y la proporción de carbono a nitrógeno en el medio de crecimiento. Los resultados experimentales mostraron que controlar estas condiciones puede aumentar la producción de propágulos microbianos y estructuras de resistencia, que posteriormente pueden desarrollarse como productos de biocontrol. Según el investigador Gabriel Mascarin, la podredumbre gris causada por Botrytis cinerea es uno de los problemas más difíciles en la agricultura, no solo por la gran cantidad de especies vegetales que afecta, sino también porque causa pérdidas tanto en el campo como después de la cosecha. Mascarin indicó que se buscan alternativas al uso intensivo de pesticidas químicos, incluido el empleo de hongos benéficos como Clonostachys rosea, que ataca a otros hongos dañinos, estimula los mecanismos de defensa natural de las plantas y produce sustancias que inhiben a los patógenos.
El investigador Wagner Bettiol señaló que el equipo estudió cómo las condiciones de aireación en el cultivo y la relación carbono-nitrógeno afectan la producción de dos estructuras importantes del hongo: los conidios, responsables de la reproducción, y los microesclerocios, que pueden sobrevivir en entornos adversos. Los investigadores variaron la entrada de aire y compararon diferentes composiciones nutricionales para evaluar la producción de cada estructura y los compuestos metabólicos generados durante el crecimiento del hongo. Los resultados indicaron que un mayor suministro de oxígeno aumentó significativamente la producción de ambas estructuras, especialmente los microesclerocios. Cuando la circulación de aire era buena, una relación carbono-nitrógeno más alta favorecía la producción de conidios; los microesclerocios solo aparecían en medios con una relación carbono-nitrógeno más baja, y una mayor aireación también promovía la formación de estas estructuras de resistencia.
Según la investigadora Marcia Assalin, este hallazgo podría tener importantes aplicaciones prácticas. El equipo de investigación transformó las diferentes estructuras producidas por el hongo y el líquido de cultivo en pequeños gránulos solubles en agua, preparando formulaciones de aplicación similares a los productos agroquímicos tradicionales. Estos materiales se probaron en tomates cherry expuestos al patógeno de la podredumbre gris, y los resultados mostraron que todas las formulaciones fúngicas evaluadas redujeron la incidencia de la enfermedad. Además, el análisis químico identificó una clase de compuestos naturales producidos por el hongo durante la fermentación, llamados sorbicilinoides, que tienen efectos antifúngicos y podrían explicar parcialmente el efecto de control de enfermedades observado en los ensayos con tomates.
Uno de los principales desafíos para convertir los agentes biológicos en productos comerciales es la producción a gran escala de organismos vivos con actividad, calidad y eficiencia estables. Este estudio demuestra que ajustes relativamente simples, como controlar la entrada de oxígeno y los nutrientes del medio de cultivo, pueden orientar la producción del tipo de estructura más adecuada para aplicaciones específicas, lo que ayuda a reducir los costos de desarrollo industrial futuro. Los investigadores no se limitaron a la fase de pruebas de laboratorio, sino que transformaron los materiales producidos en formulaciones prácticas para uso agrícola, dando un paso hacia la aplicación real de la tecnología.
Sin embargo, los expertos enfatizan que aún quedan varios pasos por completar antes de la adopción a gran escala, incluida la ampliación industrial del proceso de fermentación, la validación en invernaderos y campos comerciales, las pruebas en diferentes condiciones de temperatura y humedad, los estudios de almacenamiento y vida útil del producto, los análisis de seguridad alimentaria, y la comparación de costos y rendimiento con las soluciones existentes. Según la profesora Nilce Kobori del Centro Universitario de Jaguariúna (UniFaj), si los resultados se confirman en pruebas a escala comercial, esta tecnología podría reducir la dependencia de fungicidas sintéticos en el transporte y almacenamiento de frutas susceptibles como tomates, fresas, cerezas y uvas. Los investigadores también señalaron que la combinación de estructuras vivas del hongo con compuestos antifúngicos naturales podría construir una estrategia de doble defensa contra enfermedades, mejorando la eficiencia del control.
Este estudio demuestra que controlar la aireación y la relación carbono-nitrógeno en el cultivo sumergido de Clonostachys rosea puede modificar de manera predecible la producción de propágulos útiles, y que estos materiales, junto con los metabolitos del cultivo, redujeron eficazmente la incidencia de la podredumbre gris en tomates cherry en pruebas experimentales. La investigación acelera la transición de los resultados científicos a aplicaciones prácticas, aunque la ampliación industrial, las pruebas de seguridad y la validación en condiciones comerciales siguen siendo pasos necesarios.










