El 6 de marzo, hora local, debido a la ruptura de un gasoducto en la provincia de Cusco, el suministro nacional de gas natural comprimido en Perú enfrenta una grave crisis. El Primer Ministro peruano, Dennis Milares, anunció oficialmente que, a partir del 9 de marzo, se implementarán medidas de control energético de emergencia por una semana en la capital, Lima, y la región del Callao.
Según el anuncio, para reducir la demanda de energía, todas las escuelas primarias y secundarias públicas y privadas, así como las instituciones de educación superior, cambiarán completamente a clases a distancia; el sector público aplicará obligatoriamente el teletrabajo, y el gobierno insta simultáneamente a las empresas privadas a que organicen vacaciones anticipadas para sus empleados.
El accidente ocurrió en el distrito de Megantonio, provincia de Cusco, donde el sistema de gasoductos operado por la empresa de transporte TGP sufrió una ruptura durante trabajos de mantenimiento, reduciendo el suministro nacional de gas natural a aproximadamente el 9% de su nivel normal. El Ministro de Energía y Minas de Perú, Angelo Alfaro, declaró que esta es la crisis energética más grave del país en casi dos décadas, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de depender de una infraestructura energética única.
Para hacer frente a la crisis, el gobierno ha declarado el estado de emergencia y establecido un comité de crisis. Se prevé que los trabajos de reparación del gasoducto se completen antes del 14 de marzo.









