es.wedoany.com Noticia: La minería argentina está pasando de la promesa a un nuevo pilar macroeconómico. Deloitte Consulting pronostica que, si los proyectos existentes avanzan sin problemas, las exportaciones mineras del país saltarán de los actuales 6.000 millones de dólares a al menos 30.000 millones de dólares anuales para 2035, logrando un crecimiento externo del 420%. La minería se equiparará con el agronegocio, convirtiéndose en una fuerza clave para diversificar las fuentes de divisas.
Este crecimiento está estrechamente vinculado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Bajo este régimen, los proyectos aprobados y en evaluación representan un compromiso de inversión total de 27.000 millones de dólares. Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, señaló que el potencial geológico es enorme, pero requiere certeza jurídica para garantizar la previsibilidad de las inversiones a largo plazo.
El informe desglosa en detalle la composición de los ingresos proyectados para 2035: el cobre contribuirá con 13.500 millones de dólares, ya que nuevos depósitos permitirán a Argentina reintegrarse al mercado global, impulsado por la demanda de la transición energética; el litio aportará 7.000 millones de dólares, posicionando a Argentina como proveedor estratégico para baterías de vehículos eléctricos; y la producción de oro alcanzará las 54 toneladas anuales, la mayor parte como subproducto de las grandes minas de cobre.
El desarrollo minero no solo generará ingresos en dólares, sino que también activará la economía de las provincias andinas. Se estima que la minería podría representar el 2% del PIB, convirtiéndose en una poderosa herramienta para el desarrollo federal. Cacciola enfatizó: "La minería es una herramienta concreta para crear empleo genuino y reducir la pobreza".
Sin embargo, el informe advierte que alcanzar este objetivo requiere abordar desafíos estructurales: la infraestructura logística necesita mejorar la capacidad de transporte, la estabilidad macroeconómica es clave para respaldar ciclos de inversión que superan los 20 años, y el capital humano requiere capacitar a trabajadores locales y fortalecer a proveedores regionales.
Si se cumplen estas condiciones, en la próxima década la minería dejará atrás su "papel secundario" para convertirse en el motor que active la economía de las regiones del Noroeste y Cuyo.
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