En Río de Janeiro, la producción industrial creció un 3,2 por ciento acumulado (+3,7% si se incluyen los ajustes de períodos anteriores) en el año hasta noviembre de 2024, impulsada por el desempeño del sector transformado y los extractos, a pesar de una segunda caída consecutiva (-0,6 por ciento) en la comparación mensual. Sin embargo, incluso con este comportamiento positivo, el sector sigue operando un 15,1% por debajo del máximo histórico alcanzado en mayo de 2011, según el IBGE.
Jonathas Goulart, economista jefe de la Federación de Industrias del Estado de Río de Janeiro (Firjan), señaló que esta situación pone de relieve los obstáculos estructurales que socavan la competitividad del país, como la falta de inversión en infraestructura, educación y el entorno empresarial. Recordó que estos factores son pilares fundamentales de la competitividad nacional y son esenciales para impulsar el crecimiento industrial y la innovación.
De cara a 2025, la producción industrial se enfrenta a un panorama más difícil. Los elevados tipos de interés y el fortalecimiento del dólar pueden ejercer presión sobre los costes de producción y desalentar las inversiones indispensables para mejorar la competitividad industrial. Por tanto, es crucial poner en marcha políticas económicas que restablezcan la confianza en las perspectivas fiscales, lo que contribuirá a lograr reducciones sostenibles de los tipos de interés y a crear un entorno más favorable para la innovación y la inversión en capital humano. Goulart subrayó que esto es esencial para mejorar la competitividad de las industrias nacionales y promover el crecimiento económico de forma sostenible.









