La producción de sorgo de México 2024/25 se pronostica en 4.2 millones de toneladas, revisada a la baja 7% respecto al mes anterior y 6% respecto al año anterior, así como 8% por debajo del promedio de los últimos cinco años, de acuerdo con el Informe Global de Producción de febrero publicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Estos datos revelan los retos a los que se enfrenta la industria mexicana del sorgo.
En concreto, se espera que el sorgo mexicano se coseche en 1,2 millones de hectáreas, un 9% menos que el mes pasado, un 7% menos que el año anterior y, de nuevo, un 11% menos que la media de los últimos cinco años. En cuanto a los rendimientos, sin embargo, se prevén 3,50 toneladas por hectárea, un 3% más que el mes pasado, ligeramente por encima del nivel del año anterior y también un 3% por encima de la media quinquenal.
México cultiva dos temporadas de sorgo al año, representando el sorgo de verano alrededor del 45% de la producción anual y el sorgo de invierno el 55%. La siembra del sorgo de verano suele completarse en agosto y se cosecha en enero del año siguiente. Durante el año, la producción de sorgo fue baja en la región productora número uno, Guanajuato, que representa el 44 por ciento de la producción de sorgo de verano de México. La superficie sembrada de sorgo de verano en Guanajuato se redujo 11% con respecto al año anterior, debido a la menor rentabilidad y a los limitados recursos hídricos. Además, una severa sequía a partir de 2023 limitó la disponibilidad de agua para la cosecha de verano de 2024, afectando aún más los rendimientos.
En Sinaloa, otra importante región productora, representa el 10 por ciento de la producción total de sorgo del país. Sin embargo, la severa sequía, que continuó en el verano de 2024, provocó que los agricultores del estado sembraran sólo 11,000 hectáreas de sorgo, lo que representa una importante reducción interanual de 71 por ciento.
En cuanto a la cosecha de sorgo de invierno, ésta suele sembrarse entre septiembre y marzo y cosecharse entre marzo y julio. De éste, Tamaulipas concentra cerca del 77 por ciento de la producción de invierno. Según un informe de la asociación local de agricultores, la superficie sembrada en Tamaulipas podría disminuir en un 27%, hasta unas 550.000 hectáreas, debido a los precios relativamente bajos. Sin embargo, los niveles actuales de humedad del suelo son suficientes para apoyar la siembra, debido a precipitaciones superiores a la media en la temporada de lluvias.









