es.wedoany.com Noticia: Richard Ford, director de tecnología de Integrity360, señala que Internet pública está pasando de ser un motor central de negocios a una carga cada vez más preocupante. Los ejecutivos empresariales deben comenzar a preguntarse hasta qué punto sus operaciones deberían seguir dependiendo de un entorno digital público que no pueden controlar por completo. Los entornos digitales privados o controlados se están convirtiendo en una nueva opción, especialmente en industrias como la minería, la manufactura, la logística y las finanzas, donde los sistemas de misión crítica requieren una protección más sólida.

Las organizaciones sudafricanas enfrentan múltiples presiones: incertidumbre en la infraestructura, una creciente dependencia digital y ataques cibernéticos, cuyos perpetradores conocen bien el costo de las interrupciones operativas. El control digital se ha convertido, por tanto, en una prioridad empresarial. Ford indica que la transformación digital se basó inicialmente en la conectividad abierta de plataformas en la nube, acceso remoto y dispositivos interconectados, pero estos avances también han generado nuevas exposiciones al riesgo: cada sistema conectado, portal de proveedores, usuario remoto, aplicación en la nube y equipo industrial puede convertirse en una superficie de ataque. Al mismo tiempo, los entornos operativos que antes funcionaban de forma independiente al departamento de TI de la empresa ahora están más interconectados, abriendo la puerta a que incidentes cibernéticos se conviertan en incidentes operativos.
Las empresas que no pueden permitirse interrupciones prolongadas están replanteando la propia arquitectura. Esto incluye implementar redes privadas, reforzar el aislamiento entre TI y tecnología operativa, aplicar políticas de acceso seguro, establecer conexiones dedicadas para entornos de alto valor, introducir servicios gestionados de detección y respuesta, y ejercer un control más estricto sobre los permisos de acceso a sistemas críticos. Algunas organizaciones están desplegando redes 5G privadas e independientes que operan en espectro localizado con licencia, permitiendo que la maquinaria automatizada, los sistemas logísticos y el procesamiento de datos central se comuniquen directamente entre sí, evitando que los paquetes de datos queden expuestos a Internet pública. Ford subraya que el objetivo no es hacer que la organización sea invisible o esté desconectada, sino reducir la exposición innecesaria y garantizar que los sistemas más críticos para las operaciones reciban un tratamiento diferente al del tráfico ordinario de Internet.
A nivel global, la estrategia de red se ve afectada por la fragmentación geopolítica, los ataques impulsados por inteligencia artificial y la complejidad de las cadenas de suministro, factores que se suman a las realidades locales de las organizaciones sudafricanas. Ford considera que la soberanía digital se está convirtiendo en un problema comercial. Destaca que tener un mayor control sobre los activos digitales, la infraestructura, los datos y las dependencias que mantienen en funcionamiento a una organización no exige que cada empresa posea cada capa tecnológica, pero sí requiere que los líderes comprendan dónde se encuentran sus sistemas más importantes y con qué rapidez pueden aislarlos y recuperarlos en caso de problemas. En entornos privados o altamente aislados, el acceso puede gestionarse de forma estricta, el tráfico puede monitorearse de cerca y los daños pueden contenerse antes de que se extiendan a todo el negocio.
Sin embargo, esta transición corre el riesgo de crear una nueva brecha digital. Las grandes empresas tienen presupuesto para invertir en redes privadas, operaciones de seguridad dedicadas, servicios gestionados y planes de resiliencia complejos, mientras que las pequeñas y medianas empresas, que a menudo forman parte de la misma cadena de suministro, suelen depender de conectividad estándar y herramientas de seguridad dispersas. Los atacantes suelen buscar la vía más fácil para ingresar a la cadena de valor; un proveedor más pequeño puede convertirse en la puerta de entrada a una empresa de mayor tamaño. Ford señala que, a pesar de esta diferencia, los principios de reducción de riesgos siguen siendo aplicables: mejorar los controles de identidad, implementar autenticación multifactor, aislar sistemas críticos, utilizar servicios gestionados de detección y respuesta cuando la capacidad interna sea limitada, probar los planes de respuesta a incidentes y revisar el acceso de terceros. La soberanía digital no debería ser algo que solo las grandes empresas puedan permitirse; toda organización puede tomar mejores decisiones sobre qué necesita mayor protección, qué debe separarse, qué debe monitorearse y qué nunca debe exponerse sin una razón justificada.
Ford añade que Internet pública seguirá siendo crucial, pero las organizaciones deben considerar con mayor prudencia qué exponen a ella. El futuro quizás no sea una retirada de Internet, sino el establecimiento de una relación más madura con ella. Las empresas deben actuar como propietarios digitales, comprendiendo sus dependencias y gestionando de manera más eficaz el entorno necesario para que el negocio funcione.
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