El gobierno de Tanzania está acelerando un proyecto de gas natural licuado (GNL) de 42 mil millones de dólares, retrasado por casi 15 años, con la meta de firmar el acuerdo final antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2025. El proyecto, liderado por Equinor, Shell y ExxonMobil, es un pilar clave de la estrategia de la presidenta Samia Suluhu Hassan para atraer inversión extranjera.
Basado en los yacimientos de gas marinos descubiertos hace más de una década, el proyecto contempla la construcción de una terminal de GNL con una capacidad de 10 millones de toneladas anuales en Lindi. Aunque se firmó un acuerdo marco en 2022, las negociaciones se retrasaron en 2023 por ajustes en los términos fiscales. Actualmente, las discusiones se centran en tres temas clave: una cuota del 3% para el suministro doméstico de gas, requisitos de compras locales y el uso obligatorio de aseguradoras registradas en Tanzania.
El ministro de Energía, Doto Biteko, afirmó: “Si resolvemos estos tres temas pendientes, el acuerdo se firmará en 2025”. El proyecto no solo impulsará la capacidad de exportación de energía de Tanzania, sino que también fortalecerá la seguridad energética regional, posicionando al país como un proveedor clave de GNL para Europa y Asia.










