es.wedoany.com Noticia: Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro (Portugal) revela que la exposición conjunta al cobre y a formulaciones comerciales de glifosato en suelos agrícolas provoca una respuesta de estrés significativamente mayor en las lombrices de tierra que la exposición individual a cada uno. La adición de biocarbón al suelo mitigó parcialmente este efecto conductual, ofreciendo una estrategia potencialmente práctica para gestionar la contaminación mixta agrícola.

El cobre se utiliza ampliamente como fungicida en viñedos, huertos y sistemas hortícolas, y su aplicación repetida puede provocar su acumulación en el suelo hasta alcanzar concentraciones tóxicas. Los herbicidas a base de glifosato también se emplean en grandes superficies. Dado que ambos pueden aplicarse en las mismas parcelas y durante períodos superpuestos, los organismos del suelo pueden enfrentarse a una exposición simultánea. Las evaluaciones de riesgo ambiental actuales suelen examinar los contaminantes por separado, lo que podría subestimar el riesgo ecológico de los contaminantes mixtos. El autor principal, Rupesh Kumar Singh, señala que cuando el cobre y el glifosato se evalúan por separado, el riesgo que representan las mezclas de contaminantes puede estar infravalorado. Aunque el biocarbón no eliminó por completo los efectos, mejoró notablemente la habitabilidad del suelo y redujo la reacción de las lombrices ante la contaminación.
Los investigadores utilizaron la lombriz Eisenia fetida como organismo indicador de la salud del suelo y realizaron ensayos estandarizados de evitación de 48 horas. Las lombrices podían desplazarse entre suelo no contaminado y suelo con diferentes concentraciones de cobre, formulaciones de glifosato o sus mezclas. En las pruebas individuales, el tratamiento con glifosato provocó tasas de evitación de aproximadamente el 40% al 60%, mientras que el tratamiento con cobre generó tasas de evitación del 40% al 87%. En la exposición conjunta, la tasa de evitación de las lombrices aumentó del 60% en la concentración más baja de la mezcla al 100% en la concentración más alta, lo que indica que el suelo contaminado se había vuelto gravemente inadecuado como hábitat. Los autores consideran que la interacción entre el cobre y el glifosato podría alterar su movilidad, persistencia o biodisponibilidad, y que los aditivos en las formulaciones comerciales de herbicidas también podrían aumentar la toxicidad.
Para probar estrategias de mitigación, el equipo añadió un 1% de biocarbón en peso del suelo (equivalente a una tasa de aplicación agronómica de aproximadamente 20 toneladas por hectárea), elaborado mediante pirólisis de residuos forestales. En los tratamientos combinados, el biocarbón redujo la tasa de evitación de las lombrices en un 29%, y en el tratamiento de mayor contaminación, en un 27%. Su estructura porosa y grupos funcionales de superficie reactiva pueden fijar el cobre y el glifosato, reduciendo la fracción biodisponible en el suelo. El estudio destaca que el experimento utilizó suelo artificial estandarizado para controlar las condiciones, mientras que los suelos naturales son más complejos, por lo que se necesitan estudios de campo y períodos de exposición más largos para su validación. Los resultados indican que los ensayos de evitación con lombrices pueden detectar rápidamente el riesgo de mezclas de contaminantes, y que el biocarbón podría ayudar a proteger la calidad biológica de los suelos agrícolas contaminados.
Referencia de la revista: Sousa JR, Matos C, Azevedo T, Gonçalves EN, Rajput VD, et al. 2026. Mitigación de los efectos del cobre y formulaciones comerciales de glifosato mediante biocarbón: perspectivas de ensayos de evitación con Eisenia fetida. Biochar X 2: e015 doi: 10.48130/bchax-0026-0013










