es.wedoany.com Noticia: La presidenta de la Asociación Brasileña de Empresas Eléctricas (Abrage), Marisete Dadald Pereira, señaló que el país cuenta con condiciones suficientes para desarrollar centrales hidroeléctricas de bombeo, incluyendo condiciones topográficas favorables, décadas de experiencia en ingeniería hidroeléctrica y una cadena industrial nacional completa, pero es necesario convertir rápidamente los avances regulatorios en contratos de proyectos concretos para aprovechar esta oportunidad.

Las centrales hidroeléctricas actualmente suministran más del 60% del consumo eléctrico de Brasil y siguen siendo el pilar central para la operación segura del sistema eléctrico. Sin embargo, la rápida expansión de la energía eólica y solar está transformando el modo de operación del sistema eléctrico, haciendo que la flexibilidad sea tan importante como el propio suministro de energía. Entre 2015 y 2024, el número de arranques y paradas de las centrales hidroeléctricas aumentó un 62%; solo en 2024, 102 centrales hidroeléctricas registraron más de 107.000 operaciones, y las centrales se utilizan cada vez más para equilibrar la carga del sistema.
Las centrales hidroeléctricas de bombeo se convierten en la opción natural para enfrentar este desafío. Esta tecnología ha estado operando a nivel mundial durante décadas, con aproximadamente 189 GW en funcionamiento y más de 100 GW en construcción, impulsada principalmente por la expansión de las energías renovables variables. Pereira indicó que Brasil no necesita importar tecnología relacionada, ya que el país cuenta con condiciones topográficas, conocimientos técnicos y una cadena industrial para desarrollar soluciones propias, generando empleo e ingresos.
Las centrales hidroeléctricas de bombeo pueden almacenar la energía que actualmente se desperdicia y devolverla al sistema cuando más se necesita, constituyendo una solución estructural a largo plazo. Al igual que las centrales hidroeléctricas tradicionales, su vida útil puede alcanzar décadas, incluso más de un siglo, convirtiéndose en activos que trascienden generaciones. Esta característica las diferencia de otras tecnologías de almacenamiento con vida útil limitada.
Pereira reconoció que la madurez regulatoria sigue siendo un desafío, pero el marco se está estableciendo. La Ley n.º 15.269 de 2025 ya reconoce formalmente el almacenamiento de energía, y las Resoluciones n.º 7 y n.º 8 de 2026 del Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) crean condiciones para los primeros proyectos. La Asociación Brasileña de Empresas Eléctricas (Abrage) prevé que la primera licitación se realice en 2027.
Pereira enfatizó que al país no le falta potencial ni tecnología, sino que necesita convertir los avances regulatorios en contratos concretos y proporcionar previsibilidad para fortalecer la confianza de los inversores. Brasil no tiene que elegir entre la transición energética y la seguridad energética; ambos objetivos pueden lograrse simultáneamente.










