es.wedoany.com Noticia: A finales de este año, Londres podría ver la operación comercial de taxis sin conductor, pero aún no está claro si estos vehículos ayudarán a reducir las emisiones o aumentarán el parque vehicular y la carga eléctrica de la capital.
La Asamblea de Londres (London Assembly) ha comenzado a evaluar el impacto de este tipo de servicios en la seguridad vial, la congestión del tráfico, el empleo, la ciberseguridad y los desplazamientos de los pasajeros. Empresas como Wayve, Uber, Lyft y Waymo están buscando obtener la aprobación regulatoria.
Los taxis robotizados comerciales no tienen precedentes en el Reino Unido, y actualmente ningún vehículo en el país figura en la lista de uso general de conducción autónoma.
Según los acuerdos actuales, Wayve y Uber llevarán a cabo pruebas en Londres en 2026; Waymo, propiedad de Google, también ha manifestado su intención de iniciar pruebas de servicios de transporte privado con conducción autónoma en Londres.
Se espera que las primeras flotas sean principalmente vehículos eléctricos, con la posibilidad de lograr cero emisiones de escape en cada viaje. Sin embargo, la concentración de un gran número de vehículos en estaciones de carga para repostar energía también supondrá una carga adicional para la red eléctrica local.
La magnitud de este impacto dependerá del tamaño de la flota, la programación de los horarios de carga y la capacidad de los operadores para evitar los picos de demanda eléctrica mediante la carga inteligente.
La cuestión ambiental que merece mayor atención es si los taxis robotizados reemplazarán a los vehículos privados o competirán con el autobús, el ferrocarril, la bicicleta y los desplazamientos a pie.
Transport for London (TfL) advierte que, si una flota compartida de vehículos autónomos logra frenar la posesión de automóviles privados, la congestión urbana podría aliviarse; por el contrario, si se siguen añadiendo vehículos adicionales a una red vial ya de por sí congestionada, el efecto podría ser contraproducente.
Los trayectos en vacío para recoger pasajeros, el flujo de vehículos que regresan a las estaciones de carga y los viajes de transporte privado a precios más bajos podrían aumentar el total de kilómetros recorridos.
La seguridad vial es el centro del debate. Las estadísticas gubernamentales muestran que el error humano se registra como un factor contribuyente en el 88% de los accidentes de tráfico, un dato que a menudo se utiliza para argumentar que la automatización puede ayudar a reducir los siniestros; mientras que las 128.272 personas con lesiones de diversa gravedad registradas en el Reino Unido en 2024 también reflejan, de forma indirecta, la gran atención que se presta a los estándares de seguridad de los sistemas de conducción autónoma.
Conforme a la Ley de Vehículos Autónomos (Automated Vehicles Act), los vehículos autónomos autorizados para circular deben alcanzar un nivel de seguridad no inferior al de un conductor humano alerta y competente.
Las condiciones del tráfico en Londres suponen una prueba considerable para los sistemas de conducción autónoma: calles estrechas, un denso flujo de ciclistas, peatones, obras viales, vehículos de emergencia e intersecciones complejas coexisten, lo que difiere notablemente de las amplias redes viales en cuadrícula de muchas ciudades estadounidenses.
La Asamblea también está evaluando el impacto potencial de este servicio en los aproximadamente 100.000 conductores de vehículos de alquiler con conductor y en el sector de los taxis negros de Londres.
Los ciberataques, la seguridad de los pasajeros, la accesibilidad para usuarios con discapacidad y la asignación de responsabilidades en caso de fallo del vehículo son también cuestiones difíciles de eludir en el debate regulatorio.
Cualquier lanzamiento comercial requerirá la aprobación del gobierno y los acuerdos de licencia locales de Londres; hasta la información pública disponible hasta la fecha, los operadores no han confirmado el tamaño final de la flota, el plan de carga ni las áreas de servicio.









