El 30 de junio, según Reuters, el director ejecutivo de la refinería polaca Orlen, Ireneusz Fafara, anunció que la compañía dejará de comprar petróleo ruso para su refinería en la República Checa a partir del 30 de junio.
Orlen señaló en un comunicado que el contrato con Rosneft para suministrar petróleo ruso a la refinería de Litvínov, en la República Checa, era el último contrato de la compañía con la petrolera rusa. Fafara afirmó en una conferencia de prensa: “Hoy hemos liberado a Europa Central de su dependencia del petróleo ruso”.
A finales del año pasado, el operador de oleoductos checo MERO completó la modernización del oleoducto Transalpino (TAL), que transporta petróleo desde el puerto de Trieste, en Italia, hasta Alemania, y luego a través del oleoducto Ingolstadt-Kralupy-Litvínov (IKL) hasta la República Checa.
Orlen indicó que la refinería checa ahora tiene fuentes diversificadas de suministro de crudo, incluyendo el Mar del Norte, el Mediterráneo, Arabia Saudita, América del Sur, América del Norte y África. Este cese de compras de petróleo ruso para la refinería checa marca otro avance significativo en el ajuste del panorama de suministro energético en Europa, y su impacto en el mercado energético europeo merece una atención continua.










