El 9 de julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la plataforma de redes sociales Truth Social que Estados Unidos impondrá un arancel del 50% a las importaciones de cobre, con efecto a partir del 1 de agosto de 2025.
El cobre es el tercer metal más consumido a nivel mundial, después del hierro y el aluminio. Casi la mitad del consumo de cobre en Estados Unidos proviene de importaciones, principalmente de Chile. Según un análisis previo de Bloomberg, dado que el cobre se utiliza ampliamente en la fabricación de electrónicos, la industria automotriz, la construcción y los centros de datos, entre otros sectores, esta política arancelaria podría generar un aumento significativo de los costos en múltiples áreas de la economía estadounidense. Douglas Holtz-Eakin, execonomista jefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, señaló que un arancel del 50% al cobre podría no reducir los riesgos de seguridad nacional, pero sí elevaría los costos, incrementaría los precios y afectaría el desarrollo económico.










