El 25 de agosto, según información obtenida por periodistas, el fabricante de chips estadounidense Intel Corporation afirmó que el plan de participaciones en empresas estadounidenses impulsado por Trump representa riesgos comerciales.
Debido a una mala gestión, Intel anunció en julio de este año recortes de personal y la cancelación de algunos proyectos internacionales. Según medios estadounidenses, el gobierno federal propuso convertir los aproximadamente 10.900 millones de dólares en subsidios federales aprobados para Intel bajo la Ley de Chips y Ciencia en participaciones accionariales de Intel, con el objetivo de apoyar la industria de semiconductores estadounidense y revitalizar a este fabricante de chips en dificultades. Bloomberg comentó que esto representa otra intervención directa de Trump en industrias clave.
El 22 de agosto, Intel anunció un acuerdo con el gobierno federal, mediante el cual este invertirá 8,900 millones de dólares en acciones ordinarias de Intel, adquiriendo 433,3 millones de acciones a 20,47 dólares por acción, lo que equivale al 9,9% de las acciones de la compañía.










