América Latina posee recursos clave para aliviar la escasez global de minerales, pero la operación sostenible de las minas a menudo depende de la construcción de confianza comunitaria y prosperidad compartida. La mayor mina de cobre de Panamá, Cobre Panamá, después de más de dos años de cierre, está volviendo a ser el foco de la cadena de suministro global.
En enero de 2026, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, reveló que el gobierno espera decidir antes de junio si reabre esta mina de cobre. Si se reanuda completamente la operación, la mina proporcionará una fuente importante de cobre para un mercado restringido y podría revitalizar un activo que alguna vez representó alrededor del 5% del PIB de Panamá.
Esta decisión refleja los desafíos que enfrentan las economías latinoamericanas: la región necesita equilibrar el potencial económico de la riqueza mineral con la estabilidad social, la volatilidad política y la necesidad de un modelo minero más inclusivo.
En una declaración de enero, Tristan Pascall, CEO de First Quantum Minerals, propietaria de la mina, dijo: "Seguimos comprometidos con alcanzar, a través del diálogo, una solución amigable y duradera para el país y el pueblo panameño en Cobre Panamá". La mina de cobre cerró en 2023, y su impacto se extendió más allá de Panamá, destacando cómo el riesgo político puede desviar inversiones de miles de millones de dólares.









