La exploración minera en España se está centrando en recursos estratégicos como el litio, el wolframio y las tierras raras, y está abordando el tratamiento de más de 1000 depósitos de relaves. Según Pedro Balsa, experto internacional y director de Leapman, el nuevo "Plan de Acción para la Gestión Sostenible de Materias Primas Minerales" tiene como objetivo mejorar el conocimiento del potencial geológico del país y promover la transición de Europa desde la dependencia de las importaciones hacia la producción autónoma. La Península Ibérica, junto con Escandinavia, constituye uno de los dos principales polos potenciales de producción minera en Europa.
Los datos acumulados durante años por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) se están digitalizando. La inteligencia artificial creará modelos predictivos que se convertirán en herramientas clave para la identificación de recursos minerales. Los principales desafíos incluyen la aplicación de tecnologías modernas en áreas históricas como la Faja Pirítica Ibérica, así como el manejo de más de 1000 depósitos de relaves y escombreras, con el fin de revalorizar los materiales y reducir los pasivos ambientales. Los desafíos técnicos son destacados debido a la alta variabilidad geológica de los materiales, resultado de una prolongada actividad minera.
La sostenibilidad es el núcleo de las operaciones mineras modernas. Entre 2026 y 2030, las empresas deberán integrar a un director de proyecto desde la fase conceptual, anticipando riesgos técnicos y regulatorios. Modelos organizativos como EPCM o PCM ayudan a estructurar la gobernanza y controlar costos. Balsa enfatiza que simplificar los trámites burocráticos no es suficiente para impulsar proyectos complejos; cualquier proyecto minero necesita una verdadera licencia social para operar. El conocimiento geológico debe combinarse con altos estándares ambientales y transparencia para ganar la confianza de las comunidades locales.









