Goldman Sachs publicó el viernes un informe en el que afirma que los aranceles del 10% propuestos para el petróleo estadounidense podrían costar a los productores extranjeros 10.000 millones de dólares al año. Canadá y América Latina siguen dependiendo de las refinerías estadounidenses para el crudo pesado debido a compradores alternativos y a la falta de capacidad de procesamiento. El presidente Trump planea aplicar un arancel del 25% al crudo mexicano y del 10% al canadiense a partir de marzo, un calendario que se ha retrasado respecto al plan original. Goldman Sachs prevé que, aun así, Estados Unidos seguirá siendo un mercado importante para el crudo pesado debido a su avanzada tecnología de refino y sus bajos costes, lo que permitirá a las refinerías estadounidenses seguir siendo altamente competitivas.
El informe analiza, los precios del crudo ligero necesitan subir 0,5 dólares EE.UU./barril, el crudo medio de Oriente Medio será más atractivo para las refinerías asiáticas. En la actualidad, las refinerías estadounidenses de la costa del Golfo prefieren utilizar crudo ligero nacional, en lugar de crudo medio importado. Según los cálculos de Goldman Sachs, el arancel hará que el consumidor estadounidense tenga que soportar 22.000 millones de dólares de costes adicionales al año, mientras que al Gobierno le reportará 20.000 millones de dólares de ingresos. Los refinadores y comerciantes, por su parte, podrían beneficiarse de 12.000 millones de dólares al enlazar el crudo ligero estadounidense con descuento con el crudo pesado extranjero para abastecer los mercados costeros de alto precio.
Se espera que Canadá, la mayor fuente de petróleo estadounidense, mantenga sus exportaciones por oleoducto de 3,8 millones de barriles diarios, pero a un precio rebajado para protegerse del impacto de los aranceles. Del mismo modo, 1,2 millones de barriles diarios de crudo pesado transportado por mar desde Canadá, México y Venezuela se mantendrán con descuentos para abastecer a EE.UU. Goldman Sachs señaló que los productores canadienses, con opciones limitadas de compradores, tendrán que absorber gran parte de la presión arancelaria mediante recortes de precios para conservar la cuota de mercado estadounidense. Esta política podría remodelar el panorama comercial, pero la posición de la demanda estadounidense de crudo pesado es difícil de sacudir a corto plazo.









