Mayor volatilidad en el mercado europeo del gas
2025-02-24 10:53
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A principios de 2025, el mercado europeo del gas ha vuelto a agitarse y los precios se han disparado hasta alcanzar su nivel más alto en dos años, lo que ha supuesto una presión constante para empresas, consumidores y gobiernos. El TTF, principal referencia del precio del gas natural en Europa, se sitúa actualmente en torno a los 47 euros/MWh (unos 14,50 dólares/MMBtu), un nivel inferior al máximo alcanzado después de 2025, pero que sigue duplicando aproximadamente el nivel anterior a la crisis.

La escasez de suministro de gas natural es la principal razón del aumento de precios. El cese de las entregas de gas ruso a través de los gasoductos ucranianos a partir de enero de 2025, combinado con la vuelta a un clima invernal medio (tras dos inviernos más suaves), provocó un aumento significativo de las retiradas de las instalaciones de almacenamiento de gas.

Aunque se espera que el suministro mundial de gas natural licuado (GNL) crezca un 5% en 2025, debido sobre todo a la ampliación de las instalaciones de GNL en Norteamérica, esto se ve compensado en parte por las interrupciones en el suministro de gas por gasoducto ruso a través de Ucrania. El almacenamiento de gas en la UE es inferior en unos 24.000 millones de metros cúbicos al de hace un año (un 36% menos), lo que ha hecho subir aún más los precios. Para cumplir su objetivo de llenar las instalaciones de almacenamiento el próximo invierno, Europa tendrá que aumentar considerablemente las importaciones de gas, lo que incrementará su dependencia del mercado mundial de GNL.

Los elevados precios del gas tienen amplios efectos en la economía europea. El encarecimiento de la electricidad, la escalada de los precios de los alimentos y el aumento de la pobreza energética se han convertido en problemas notables. Desde 2022, los precios del gas natural para los consumidores industriales europeos han sido de media un 30% más altos que en China y cinco veces más altos que en Estados Unidos. Algunas industrias que consumen grandes cantidades de energía han tenido que reducir su producción o incluso cerrar sus plantas, lo que ha debilitado aún más la competitividad internacional de la industria europea.

Ante esta situación, la Comisión Europea y los gobiernos de los Estados miembros han adoptado una serie de medidas, como la introducción de planes de apoyo a la asequibilidad, el establecimiento de obligaciones de almacenamiento de gas, la fijación de objetivos voluntarios de reducción de emisiones y la creación de mecanismos conjuntos de adquisición de gas. A pesar de los cuellos de botella infraestructurales, Europa ha conseguido diversificar su suministro de gas a través de redes de gas bien establecidas e instalaciones de importación de GNL, evitando así la escasez física en 2022, cuando el suministro de gas por gasoducto ruso se reduzca en un 80%.

De cara al futuro, el sistema energético europeo se enfrenta a serios retos. No se espera que el mercado mundial del gas se relaje hasta 2026, cuando entren en funcionamiento los nuevos proyectos de GNL, pero hasta entonces, Europa necesita acelerar las mejoras de la eficiencia energética, la diversificación del suministro y el aumento de la flexibilidad del sistema eléctrico. Los contratos a largo plazo y el fortalecimiento de la Asociación Transatlántica de Comercio de GNL también serán fundamentales para aumentar la resistencia del suministro de gas.

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