es.wedoany.com Noticia: La Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) de la Ciudad de México ha puesto en marcha el programa de certificación "Espacios Libres de Plásticos de un Solo Uso", dirigido a instituciones que han eliminado o están en proceso de eliminar los productos plásticos desechables, con el fin de reconocer sus esfuerzos por adoptar alternativas sostenibles en sus operaciones.
El programa abarca instituciones educativas, centros culturales, hoteles, restaurantes, cafeterías, edificios corporativos, oficinas y otros espacios dentro de corredores designados por el gobierno. Los solicitantes deben reemplazar los productos plásticos de un solo uso con alternativas compostables u otras opciones sostenibles. Tras una revisión documental, la SEDEMA realizará una verificación in situ para confirmar que las operaciones cumplen con la Ley de Residuos Sólidos de la Ciudad de México. Las empresas certificadas recibirán un certificado oficial y una placa, y gozarán de beneficios como promoción, inclusión en el directorio de espacios libres de plástico de la ciudad, acceso a capacitación y vinculación con proveedores sostenibles.
Desde 2020, la Ciudad de México ha prohibido legalmente la comercialización y circulación de bolsas de plástico. En 2021, la restricción se amplió a cubiertos, platos, pajitas, globos, vasos, bandejas de alimentos y otros productos plásticos de un solo uso. Según datos de la SEDEMA, hasta julio de 2023, las autoridades habían emitido más de 70,000 multas. Sin embargo, la aplicación de la ley se ha debilitado notablemente en los últimos años: en 2024 se abrieron 50 casos por infracciones, de los cuales solo 3 fueron sancionados; entre enero y octubre de 2025 se abrieron 18 casos, y solo 2 resultaron en sanciones.
El debate sobre la efectividad de las restricciones a los plásticos de un solo uso se ha extendido al ámbito nacional. El Relator Especial de la ONU sobre las sustancias tóxicas y los derechos humanos, Marcos Orellana, señaló en un comunicado —emitido en el contexto de una decisión judicial obtenida por varias organizaciones de la sociedad civil, que reconoce la obligación del Estado mexicano de adoptar medidas efectivas para enfrentar los impactos ambientales y de salud relacionados con los plásticos de un solo uso— que los mecanismos bajo la Ley General de Economía Circular (LGEC) de México "no establecen prohibiciones o medidas específicas que garanticen una reducción significativa en la producción y consumo de estos productos", y pidió fortalecer herramientas como la responsabilidad extendida del productor (REP). Por su parte, Susana Hernández, directora técnica de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), afirmó: "Restringir estos materiales no ha traído una regulación efectiva, porque a menudo se usan incorrectamente. La sociedad recibe una información deficiente, ya que el plástico es reemplazado por productos etiquetados como ecológicos que, tras una revisión técnica, no lo son necesariamente". Señaló que algunos sustitutos, como el papel, funcionan bien en ciertas aplicaciones, pero su huella ambiental puede ser enorme cuando se usan para transportar productos.
En respuesta a las preocupaciones de las partes interesadas, la SEDEMA convocó en septiembre de 2025 un grupo de trabajo para revisar y proponer modificaciones a la norma técnica NACDMX-010-AMBT-2019. El grupo, compuesto por representantes de la industria, el ámbito académico, organizaciones ambientalistas y entidades gubernamentales, busca aumentar la certeza regulatoria, prevenir el greenwashing, combatir el mercado informal y alinear la capacidad de infraestructura necesaria para el cumplimiento y la verificación.
El problema de la contaminación por plásticos a nivel global es igualmente apremiante. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se producen aproximadamente 430 millones de toneladas de plástico al año en todo el mundo, de las cuales casi dos tercios son productos de vida corta. Desde la década de 1950, la humanidad ha acumulado más de 9,200 millones de toneladas de plástico, de las cuales unos 7,000 millones se han convertido en residuos, y solo alrededor del 9% se recicla de manera efectiva a nivel global. Cada año, entre 19 y 23 millones de toneladas de plástico ingresan a los ecosistemas acuáticos. Más de 170 países participan en las negociaciones del tratado global sobre contaminación plástica liderado por la ONU, aunque persisten diferencias sobre si centrarse en la gestión de residuos o en limitar la producción de plástico virgen. Las investigaciones pronostican que, bajo las políticas actuales, el consumo mundial de plástico podría triplicarse para 2060, pasando de 460 millones de toneladas en 2019 a más de 1,200 millones de toneladas anuales. Un estudio publicado en 2025 muestra que solo el 9.5% del plástico producido en 2022 provino de materiales reciclados, mientras que el resto dependió principalmente de materias primas basadas en combustibles fósiles.
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