Una agencia gubernamental sudafricana recomendó el jueves que el país debería eliminar gradualmente las plantas de energía alimentadas por carbón. Al mismo tiempo, la agencia publicó los resultados de un estudio de 10 años que muestra que las personas que viven cerca de plantas de carbón tienen una tasa de mortalidad un 6% más alta que en otras áreas.
Este hallazgo ha desencadenado un intenso debate entre funcionarios y ciudadanos sudafricanos sobre si el país debería, y con qué rapidez, iniciar un programa parcialmente financiado por donantes para pasar del carbón a la energía solar y eólica. Actualmente, los combustibles fósiles proporcionan tres cuartas partes de la electricidad nacional de Sudáfrica y emplean a 90.000 personas, puestos de trabajo que los sindicatos están luchando arduamente por proteger.
El gobierno liderado por el Congreso Nacional Africano (ANC) está dividido respecto al futuro de las plantas de carbón del país y frecuentemente otorga exenciones de los límites de emisiones a la compañía estatal de electricidad Eskom y al productor de combustible líquido a partir de carbón Sasol. Esto complica aún más los esfuerzos para reducir los impactos negativos de las plantas de carbón.
El informe, publicado conjuntamente por el Consejo Sudafricano de Investigación Médica (SAMRC) y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID), recopiló cerca de 3 millones de certificados de defunción entre 1997 y 2018 y los comparó con datos de calidad del aire a nivel nacional. El estudio encontró que, en las comunidades cercanas a las plantas de energía, las tasas de defectos de nacimiento y mortalidad en todos los grupos de edad eran más altas, especialmente por enfermedades cardiovasculares y pulmonares.









