El CEO de OpenAI, Sam Altman, explicó su enfoque, destacando que la misión de “hacer que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad” permanece inquebrantable.
Altman resumió los objetivos de la reestructuración en tres puntos:
Un punto clave es que la organización sin fines de lucro seguirá manteniendo el control total. Altman enfatizó: “OpenAI ha sido supervisada por una entidad sin fines de lucro que regula una entidad con fines de lucro, y seguirá siendo así en el futuro.”

El cambio central consiste en transformar la compañía de responsabilidad limitada con fines de lucro limitados en una corporación de beneficio público, una forma legal que requiere equilibrar el interés público con la rentabilidad, eliminando el mecanismo confuso de “límite de beneficios”. Altman explicó que este mecanismo era razonable cuando existía la posibilidad de monopolios en el campo de la AGI; ahora, con una competencia intensificada, una estructura de capital convencional con “participación accionaria para todos” es más simple.
La entidad sin fines de lucro no solo será el ente decisorio, sino también el principal accionista de la nueva corporación de beneficio público. Altman señaló que esto inyectará recursos significativos a proyectos sin fines de lucro (como iniciativas de IA para salud, educación y ciencia), y a medida que crezcan los beneficios de la corporación de beneficio público, el sector sin fines de lucro recibirá más fondos para apoyar proyectos de interés público.









