Perú, el tercer mayor productor de cobre del mundo, impulsa la transformación de su industria minera con un plan de inversión de 6.000 millones de dólares. El gobierno evalúa 134 nuevos proyectos mineros, que incluyen exploración y explotación, para consolidar su posición en el mercado global de minerales y abordar los desafíos del sector minero informal.
La estrategia minera de Perú se basa en un enfoque de "doble vía": expandir las operaciones mineras formales mediante grandes inversiones y regularizar a los mineros informales. La presidenta Dina Boluarte destacó que esta estrategia busca equilibrar el crecimiento económico, la responsabilidad ambiental y la inclusión social. Se espera que, para finales de 2025, las ventas anuales del sector minero a pequeña escala superen los 5.000 millones de dólares, y que en 2026 comiencen proyectos formales por 4.700 millones de dólares.
Perú produce anualmente unas 2,2 millones de toneladas métricas de cobre, solo por detrás de Chile y China. La creciente demanda global de energías renovables, vehículos eléctricos e infraestructura digital refuerza su posición estratégica. Además, Perú es un importante productor de oro, plata, zinc y plomo. Los analistas prevén que, tras la implementación de los 134 proyectos, la producción minera aumentará entre un 15% y un 20% en cinco años, incrementando la capacidad de exportación y la cuota de mercado global.
La inversión de 6.000 millones de dólares generará 40.000 empleos directos y 120.000 indirectos, con una contribución fiscal anual de 800 millones de dólares en plena producción. También mejorará la infraestructura en transporte, electricidad y sistemas de agua, además de promover la formación técnica y la diversificación económica regional. El economista minero Carlos Montes señaló que cada empleo directo en minería genera entre 3 y 4 empleos adicionales en industrias relacionadas.
Perú planea aumentar su producción de cobre en un 25% para 2030 y expandir la exploración de litio y cobalto. También se desarrollarán instalaciones de procesamiento de concentrados para agregar valor y se introducirán tecnologías de extracción avanzadas. Empresas como MMG, Glencore y Southern Copper han planificado expansiones importantes, como el proyecto Tía María de Southern Copper (1.400 millones de dólares) y el proyecto Toromocho de Chinalco, que incrementará su capacidad de procesamiento en un 45%.
Sin embargo, los conflictos con la minería informal son un obstáculo. En junio de 2025, protestas de mineros informales causaron pérdidas de aproximadamente 120 millones de dólares en dos semanas en la mina Las Bambas de MMG. Aunque el gobierno excluyó a más de 50.000 mineros no regulados de su plan de formalización, la integración de los 31.000 restantes enfrenta barreras técnicas y financieras. La competencia por recursos hídricos, problemas ambientales heredados y disputas por derechos territoriales de comunidades indígenas también afectan el avance de los proyectos.
Con su diversidad geológica, historia minera y ventajas portuarias en el Pacífico, Perú mantiene una posición única en la competencia latinoamericana. Chile lidera en cobre y Brasil en mineral de hierro, pero Perú ofrece una cartera mineral más diversificada. Según el cronograma, los 134 proyectos serán evaluados entre 2025 y 2026, comenzarán su construcción en 2026, iniciarán operaciones en 2027-2028 y alcanzarán plena producción entre 2028 y 2030.










