Una investigación de campo de dos años realizada por científicos chinos en Hefei descubrió que optimizar las estrategias de gestión del fertilizante nitrogenado es clave para reducir las emisiones de amoníaco durante la producción de maíz. El equipo de investigación monitorizó sistemáticamente la dinámica integral de la volatilización de amoníaco tanto del suelo como del dosel del cultivo bajo diferentes modos de fertilización, utilizando un detector portátil de amoníaco.
El estudio reveló que la intensidad de la volatilización de amoníaco del suelo está regulada conjuntamente por el contenido de nitrógeno amoniacal del suelo y su estado hídrico. Cuando la concentración de amonio en el suelo es alta y el contenido de agua es insuficiente, se promueve significativamente la pérdida de amoníaco desde el suelo. Por otro lado, las emisiones fisiológicas de las propias plantas de maíz tampoco deben pasarse por alto; un área foliar mayor y una mayor concentración de amonio en los tejidos de las hojas aumentan directamente la liberación de amoníaco procedente del cultivo.
Basándose en un análisis cuantitativo, el estudio señala claramente que la adopción de un método de aplicación fraccionada de fertilizante nitrogenado puede mejorar eficazmente los problemas mencionados. En comparación con la aplicación tradicional de una sola vez como base, la fertilización fraccionada no solo reduce la volatilización total de amoníaco tanto del suelo como de las hojas, sino que también ayuda a mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno, logrando así un aumento en el rendimiento del maíz. Estos resultados proporcionan una base científica para formular medidas de gestión del nitrógeno en las tierras de cultivo que equilibren la seguridad alimentaria y el control de la contaminación ambiental.









