El desarrollo del esquisto Vaca Muerta en Argentina está remodelando el panorama energético de América del Sur. Este cambio se origina en la explotación a gran escala de la formación Vaca Muerta, que ha transformado a Argentina de un importador de energía en una gran potencia productora, afectando la seguridad energética regional y la dinámica competitiva.
Los datos muestran un crecimiento significativo en la producción de petróleo de Argentina. La producción diaria en diciembre de 2015 fue de 494.721 barriles, y para diciembre de 2025 aumentó aproximadamente un 174%, convirtiendo a Argentina en uno de los países productores de petróleo de más rápido crecimiento a nivel mundial. La producción de gas natural también muestra un fuerte impulso, alcanzando una producción diaria de 4,6 mil millones de pies cúbicos en diciembre de 2025, con un crecimiento mensual del 7,4% y un crecimiento anual del 5,7%. La formación Vaca Muerta cubre 8,6 millones de acres y se estima que contiene 16 mil millones de barriles de petróleo de esquisto recuperable y 308 billones de pies cúbicos de gas de esquisto recuperable. Actualmente, solo se ha desarrollado alrededor del 10% de su potencial, lo que indica un enorme espacio para la expansión.
Argentina se convirtió a fines de 2024 en el cuarto mayor productor de petróleo de América del Sur, reemplazando a Colombia, mientras mantiene una tasa de crecimiento anual del 14%. El déficit energético alcanzó su punto máximo en 2013 con 7 mil millones de dólares, y luego se convirtió en superávit, representando una fluctuación económica de aproximadamente 7 mil millones de dólares anuales. Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), nacionalizada en 2012 con el 51% de las acciones en manos de los gobiernos federal y provincial, planea convertirse en una empresa puramente de hidrocarburos no convencionales para finales de esta década. Se espera que la inversión total en el sector de petróleo y gas en 2026 sea de 11 mil millones de dólares, un 17% más que en 2025.
En cuanto a la infraestructura, los oleoductos y las instalaciones portuarias son cuellos de botella clave. El desarrollo de la infraestructura de gas natural se centra en la sustitución de importaciones y la construcción de capacidad de exportación. El costo de producción nacional es de 2 a 3,5 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu), mientras que el costo de importación desde Bolivia es de 11,4 dólares, lo que muestra el incentivo económico para la inversión. El gobierno del presidente Javier Milei ha implementado políticas de reestructuración económica que han mejorado el entorno regulatorio y de inversión. Los analistas señalan que el desarrollo del esquisto Vaca Muerta en Argentina crea oportunidades en toda la cadena de valor energética, incluyendo perforación aguas arriba, infraestructura de midstream y procesamiento aguas abajo, y podría derivar hacia la exportación de gas natural licuado (GNL).
Aunque los fundamentos son favorables, es necesario evaluar los riesgos operativos, de mercado y político-económicos. El desarrollo del esquisto Vaca Muerta en Argentina, que combina recursos geológicos, mejoras económicas y apoyo político, se ha convertido en una fuerza transformadora en el mercado energético de América del Sur. Los niveles de producción actuales representan solo una etapa temprana, y en el futuro podrían remodelar aún más la seguridad energética regional y crear oportunidades de inversión.









