En la fabricación moderna, los sistemas de red se están convirtiendo en una infraestructura clave que respalda los procesos de producción, impulsa la implementación de la automatización, apoya las aplicaciones de inteligencia artificial y garantiza la seguridad. Si la estrategia de red no sirve efectivamente a estos objetivos centrales, las empresas pueden enfrentar pérdidas en productividad, conocimiento y seguridad.

La automatización es el principal impulsor de la innovación en redes para la fabricación. Las fábricas se modernizan continuamente, actualizando controladores lógicos programables y controladores de movimiento, mejorando sistemas de supervisión e introduciendo nuevo software de fabricación. Estos proyectos requieren redes con rendimiento predecible y resiliencia, no solo alto ancho de banda. La red de HPE proporciona conectividad cableada e inalámbrica gestionada de forma unificada, garantizando baja latencia y funcionamiento estable, lo que es crucial para mantener la eficiencia de la línea de producción.
Los fabricantes están integrando la inteligencia artificial en todos los procesos para aumentar la producción y reducir el tiempo de inactividad. La aplicación a gran escala de la IA depende de que la red pueda transportar eficientemente grandes volúmenes de datos, como flujos de vídeo, datos de sensores y tráfico de inferencia de modelos, sin interferir con el tráfico de control. La red de HPE ofrece una solución completa de borde a nube, compatible con el entrenamiento y despliegue de modelos, incluyendo LAN, WAN y servicios en la nube, asegurando la fiabilidad de la implementación de IA.
La seguridad es un componente integral de las decisiones sobre redes. La convergencia de las tecnologías de la información y operacionales amplía la superficie de ataque, requiriendo que la red proporcione autenticación, segmentación y monitorización continua. La red de HPE se alinea con una estrategia de defensa en profundidad, implementando medidas como control de acceso a la red, firewalls de próxima generación y SASE (Secure Access Service Edge) unificado, logrando una segmentación granular y detección de anomalías en tiempo real para proteger el entorno sin afectar las operaciones.
Considerar la red como un activo estratégico significa evaluar las plataformas teniendo en cuenta la resiliencia, la telemetría y el diseño de rutas de datos para la IA, no solo la densidad de puertos o el coste. Esto requiere priorizar la visibilidad del tráfico y el comportamiento de los dispositivos, permitiendo a los equipos tomar decisiones rápidas. Las organizaciones manufactureras exitosas vinculan directamente las inversiones en red con resultados como la reducción del tiempo de inactividad, el aumento del rendimiento y la disminución de la tasa de defectos, haciendo de la red un impulsor de la transformación operativa.









