El presidente francés, Emmanuel Macron, firmó una nueva ley destinada a reducir parcialmente la carga regulatoria sobre los agricultores y mitigar el impacto de la agenda verde en la agricultura. Sin embargo, la ley establece claramente que la prohibición del uso de neonicotinoides, que son tóxicos para las abejas y otros insectos, seguirá vigente.
Macron respaldó la decisión del Consejo Constitucional y aprobó rápidamente la nueva ley sin necesidad de más debates parlamentarios. Sin embargo, los agricultores expresaron su descontento, argumentando que los pesticidas son necesarios para mantener la competitividad agrícola.
La nueva ley facilitará la construcción de embalses para riego, la creación o expansión de granjas ganaderas y simplificará los procedimientos y procesos de certificación para la producción agrícola. Según la agencia de noticias rusa TASS, los agricultores franceses ya habían exigido la adopción de nuevos estándares durante las protestas masivas de 2023 y 2024.










