En el campo de la fabricación de equipos de alta gama, los robots humanoides siempre han sido objeto de gran atención. Hasta ahora, los robots humanoides se han probado principalmente en tareas físicas de apoyo a las actividades cotidianas humanas, como transportar objetos, tomar muestras en entornos peligrosos, cuidar a personas mayores o actuar como asistentes de fisioterapia. Sin embargo, su potencial para realizar tareas físicas expresivas en disciplinas creativas, como tocar instrumentos musicales o participar en artes escénicas, ha sido poco explorado. Recientemente, investigadores de SUPSI, IDSIA y el Politécnico de Milán han presentado un nuevo robot humanoide llamado "Robot Baterista", abriendo un nuevo camino para la aplicación de robots humanoides en el campo de las actuaciones creativas.

La idea del "Robot Baterista" surgió de una conversación informal entre el primer autor del artículo, Asad Ali Shahid, y su coautor, Loris Roveda, durante un café. Discutieron cómo los robots humanoides, aunque cada vez más hábiles en diversas tareas, rara vez incursionan en áreas creativas y expresivas, planteando una pregunta fascinante: ¿qué pasaría si un robot humanoide pudiera asumir un rol creativo, como tocar música? La batería, por su fuerte sentido del ritmo, movimientos corporales ágiles y necesidad de coordinación rápida, se convirtió en el campo de exploración perfecto para ellos.
El objetivo principal de Shahid y sus colegas era desarrollar un sistema basado en aprendizaje automático que permitiera a un robot humanoide tocar una pieza musical completa, mostrando habilidades rítmicas similares a las de un intérprete humano. Utilizaron el robot humanoide G1 desarrollado por Unitree como plataforma, y lograron desarrollar y evaluar en simulación el sistema "Robot Baterista". Este sistema representa cada pieza musical como una serie de eventos de contacto con tiempos precisos, es decir, una cadena de objetivos de contacto rítmico, que guían al robot sobre cuándo y en qué tambor debe golpear. Al practicar y perfeccionarse en un entorno simulado, el robot aprendió gradualmente comportamientos similares a los humanos, incluyendo cambiar dinámicamente las baquetas, cruzar los brazos para alcanzar diferentes tambores y optimizar los movimientos para adaptarse al ritmo.
Los investigadores probaron la capacidad del robot para tocar diferentes géneros de canciones populares, como jazz, rock y metal, incluyendo "In the End" de Linkin Park, "Take Five" de Dave Brubeck y "Living on a Prayer" de Bon Jovi, en un robot G1 Unitree simulado. Los resultados mostraron que el robot podía aprender eficazmente estructuras rítmicas complejas y tocar las canciones con alta precisión, alcanzando típicamente una tasa de precisión rítmica superior al 90%. Aún más impresionante fue que el robot descubrió estrategias similares a las humanas, como planificar los próximos golpes, ejecutar golpes con los brazos cruzados y reasignar dinámicamente las baquetas.
El éxito del "Robot Baterista" no solo demuestra el potencial de los robots humanoides en el campo de las actuaciones creativas, sino que también podría tener un valor significativo para la industria del entretenimiento. Shahid señala que, a largo plazo, el robot baterista podría allanar el camino para que intérpretes robóticos acompañen a bandas en vivo en el escenario, y proporcionar un marco para enseñar habilidades precisas de sincronización en áreas más allá de la música. Además, esta investigación más reciente también podría inspirar a otros equipos a desarrollar herramientas basadas en aprendizaje automático que permitan a los robots humanoides tocar instrumentos o dedicarse a otras artes escénicas.
De cara al futuro, Shahid reveló los ambiciosos planes del equipo. Su próximo paso será llevar el "Robot Baterista" al mundo real, transfiriendo las habilidades aprendidas a hardware físico. Además, planean enseñar al robot a improvisar y ajustar su estilo de interpretación, permitiéndole adaptar el ritmo en tiempo real según las señales musicales, "sintiendo" y reaccionando a la música como lo haría un baterista humano. La realización de este plan sin duda ampliará aún más las perspectivas de aplicación de los robots humanoides en el campo de las actuaciones creativas.











