La secretaria de Transporte del Reino Unido, Heidi Alexander, ha ordenado reconsiderar la velocidad de operación del proyecto de ferrocarril de alta velocidad HS2, con el fin de ahorrar costos y acelerar su entrega. La velocidad máxima planificada originalmente de 360 km/h podría ajustarse a un máximo de 320 km/h, un cambio destinado a reducir los gastos del proyecto y permitir una apertura más temprana.
El Ministerio de Transporte señaló que mantener una velocidad de 360 km/h podría impedir pruebas completas de los trenes antes de su puesta en servicio, aumentando así los costos. En comparación, 300-320 km/h es la velocidad estándar en líneas de alta velocidad existentes como la red LGV de Francia y la línea HS1, lo que facilita su implementación y pruebas. Heidi Alexander declaró: "Este gobierno está comprometido con la entrega eficiente del proyecto HS2. Examinaré cada oportunidad para acortar los tiempos de construcción, ahorrar dinero de los contribuyentes y garantizar que el proyecto beneficie al país."
Al director ejecutivo de HS2, Mark Wild, se le ha pedido que presente un informe de progreso y un plan de reducción de costos antes del verano. Él enfatizó: "La velocidad no es el objetivo principal; HS2 busca ofrecer una mejor experiencia de viaje, mayor capacidad de red y crecimiento económico, aspectos cruciales para la prosperidad nacional." Sin embargo, críticos como la secretaria general de TSSA, Mariam Eslamdust, argumentan que reducir la velocidad podría debilitar los beneficios económicos, señalando: "HS2 debe ser seguro, pero se deben buscar soluciones para garantizar la operación a plena velocidad desde el primer día, evitando que el Reino Unido se quede atrás en ferrocarril de alta velocidad frente a otros países."
Por otro lado, observadores de la industria como Sam Gould, director de políticas del Instituto de Ingenieros Civiles, apoyan este ajuste, considerando que podría ahorrar dinero a largo plazo. Darren Caplan, director ejecutivo de la Asociación de la Industria Ferroviaria, también reconoció el potencial de HS2 para aumentar la capacidad ferroviaria y crear empleos, esperando más hitos de construcción en el futuro. En general, la reevaluación del ajuste de velocidad de HS2 refleja el esfuerzo del gobierno británico por equilibrar costos, eficiencia y las necesidades de infraestructura nacional.









